09 febrero, 2012

PARASHÁH 
No. 17

 ITRÓ/”JETRÓ”
 Lectura de la Toráh: 
Shemót/Nombres/”Ex.” 18:1-20:23
Haftaráh:
 Ieshaiáhu/”Is.” 6:1-7:6- 9:5-6

18 DEL MES UNDÉCIMO DEL 5772
11 DEL MES DE FEBRERO DEL 2012
Por 
Julio Dam
Rébe Mesiánico 


COMENTARIO DE LA PARASHÁH

Shemót/“Ex.” 19:5  Ahora pues, si diereis oído a mi voz, 
y guardareis mi pacto, 
vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

“LA FIDELIDAD DE
ELOHÍM”
Si hay alguna duda en la mente de alguien
 de que Israel es el Pueblo Elegido, 
por un lado, no nos sorprenderemos y por el otro,
 examinaremos con detenimiento esta elección
 y lo que representa para nosotros individualmente, 
como judíos mesiánicos por sangre/por fe que somos.
          Si leemos de nuevo el versículo de arriba de Shemót,
 donde Elohím promete que Israel, 
es decir,
 los judíos en todo el mundo,
 serán “mi Preciado Tesoro”
 la realidad de la historia 
(abreviada por nosotros) de Israel contrasta 
con esa promesa,
 nada menos que del “Elohím de los Elohíms”
 y del “Rey de Reyes.”

        En el año 587 A.M.,
 Bavél conquista el reino de Iehudáh,
 incendia Irushaláim, 
destruye el Templo del rey Shlómoh 
y envía al exilio a gran parte de la población.

        En el 333 A.M. 
Alejandro el Magno,
 conquista todo el Medio Oriente,
 incluyendo Israel e introduciendo el idioma y la cultura griega,
 con sus cientos de “dioses” a la Tierra Santa.

        En el año 63 A.M. 
el general romano Pompeyo
 conquista el Medio Oriente
 y convierte a Iehudáh en una colonia romana.

        En el 70 D.M.
 el emperador Tito,
 hijo del Emperador Vespasiano,
 conquista Irushaláim y destruye el Segundo Templo 
e incendia a Irushaláim.

       En el año 614 
Irushaláim es conquistada por los persas.

       En el 1095 
el papa Urbano II 
proclama la Primera Cruzada 

y en el 1099
 los cruzados asesinan a miles de judíos en Israel,
 como parte de su campaña en contra de los musulmanes.

       En 1917 
el general inglés Allenby toma Irushaláim de los turcos.

       En 1941-44
 seis millones de judíos fueron quemados,
 gaseados, disparados, 
algunos cuando todavía estaban vivos, 
niños judíos aplastados contra paredes 
por soldados nazis riéndose de la “broma.”

       En 1947 
las NNUU aprueban un plan de partición de “Palestina”
 (como  llamó el emperador romano en el año 70 d.M. a Israel e Iehudáh.)

       En 1948, 
unos días después que Israel,
 actuando bajo el mandato de las NNUU 
declara su independencia, 
después de 2000 años de exilio,
 los ejércitos de Egipto, Siria, 
Líbano, Jordania e Iraq 
invaden Israel,
 buscando borrarla del mapa.

      En 1967, 
Nasser, el presidente de Egipto, 
bloquea el Canal de Suez,
 iniciando así una guerra de invasión contra Israel,
 junto con Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Iraq. 
En seis días,
 Israel destruye a los ejércitos de estos cinco países
 y triunfa en lo que se llama 
“la Guerra de los Seis Días”.

       En 1993,
 se firma un tratado de “paz”
 entre Israel y la Autoridad Palestina.

       En el 2000, 
el Primer Ministro israelí Barák 
ofrece dar el 97 por ciento de los territorios disputados
 y dividir la ciudad de Irushaláim 
pero la oferta es rechazada por los árabes.

        Desde el 2000 hasta el 2004, 
se suceden miles de ataques terroristas
 contra la población civil de Israel, 
que mataron a miles de hombres, mujeres y niños israelíes.

      En el 2005, 
Israel, bajo el gobierno de Ariel Sharon,
 se retira de Áza(“Gaza”),
 tratando de lograr la “paz” con los árabes.
 Desde ese entonces,
 Áza se convierte en un bastión de lanzamiento de misiles 
de corto alcance y mediano alcance contra la población civil de Israel
 hasta el día de hoy.

¿Nu?

      ¿Nu? Esta es una palabra en ídish, 
el idioma del exilio del Pueblo Elegido, 
que tiene muchos significados, 
dependiendo de las circunstancias. 

Sucintamente, en nuestro relato, 
se podría traducir como:
 ”¿Y entonces, 
en qué quedamos? 
Somos el Pueblo Preciado (de Elohím) o no?


” Si leemos de nuevo la historia de Israel,
 muchos bajarían la cabeza avergonzados
 y tendrían que decir, si son sinceros:
 “No se nota.”
    Pues ése es el problema del hombre. 
¡NO ENTENDEMOS A ELOHÍM CASI PARA NADA!
 Nos viene a la mente el versículo:
 “Pues Mis pensamientos no son los vuestros…”
 ¡Ya lo creo que no!
 ¿Qué está sucediendo, entonces? 
Y más importante para nuestras vidas personales: 
“¿Cómo se relaciona todo esto conmigo?” 
“¿Qué puedo aprender de esto?”
 Hay por lo menos cinco lecciones que podemos aprender de la historia
 de nuestro pueblo, Israel.

“Nunca te prometí un

jardín de rosas”

 Hay una famosa canción popular en inglés que dice así:
 “I never promised you a rose garden…
(“Nunca te prometí un jardín de rosas”.) 
Esta es la primera lección 
que podemos aprender de la historia de Israel 
para nuestras vidas. 


Algunas teologías enseñan 
que una vez que conocemos al Mashíaj,
 todo va a ser de color de rosa 
y jamás tendremos otro problema en toda nuestra vida.


 Esto es un engaño 
o un auto-engaño 
de parte de quienes lo enseñan. 
Jamás fue así y jamás lo será. 
Elohím nunca nos prometió un jardín de rosas


en esta vida.

     Lo que sí nos prometió 
es que íbamos a ser Su Pueblo Precioso
—pero eso tiene un precio, 
un “pequeño detalle” 
que todos pasamos por alto.


  Ese precio es:
 un cambio continuo hacia nuestro mejoramiento,
 nuestro crecimiento espiritual, 
nuestro yo mejorado, 
más sano, más libre. 


Suena bien, 


¿no es así? 


¡Pero cuesta carísimo!


 El precio que tenemos que pagar 
es dejar de ser “yo” 
y comenzar a ser 
“Ieshúa,” 
algo nada  fácil.
 La verdad,
 es que ¡NO QUEREMOS DEJAR NUESTRO YO POR NINGÚN PRECIO! Queremos todas las promesas
 y todas las bendiciones/brajót de Elohím, 
pero no queremos pagar ningún precio,
 si fuese posible.
         Sin embargo, 
si miramos atrás, 
vemos a Ieshúa,
 Elohím mismo en carne 
(Ioj. 1:14) pagando un precio terrible: 
una muerte dolorosa,
 que no se la deseamos a nadie,
 por salvarnos a nosotros del infierno eterno. 
Seamos sinceros:
 ¿hay alguien que esté leyendo esta parasháh 
que esté dispuesto a pagar el altísimo precio 
que Elohím mismo pagó por nosotros? 
Creo que no. 
ESE PEQUEÑO DETALLE 
en la historia de Israel 


se nos “olvidó.” 


Cuanto antes aprendamos esta lección, 
antes vamos a estar en camino de entender mejor a Elohím
—no completamente, 
¡sólo MEJOR!


“Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”


   Este es un versículo que hemos leído frecuentemente, 
pero no pensamos en él,
 creyendo que lo entendemos.
 Si lo entendiéramos,


 ¡NO ESTARÍAMOS COMO ESTAMOS!

     La mente de Elohím,
 que es Elohím Padre,
 está muy lejos de nosotros,
 tanto que no tenemos ni idea de lo que Él
 está planeando para nosotros
 y para los de nuestra familia,
 sinagoga mesiánica o para el mundo.
 ¿Cómo podemos, entonces,
 penetrar en Sus pensamientos?

     Para comenzar,
 tenemos que dejar atrás toda lógica que hemos aprendido,
 todo tipo de razonamiento 
que funciona (a veces)
 para entender el mundo 
que nos rodea en sus aspectos más primitivos,
 pero que, ni se acerca, 


a ayudarnos a entender a Elohím. 


Volviendo a la cronología de Israel: 
¿cómo podemos entender 
que el ser destruido el Templo 
y el ser llevados como esclavos a Bavél en el 586 A.M.
 pueda ser una bendición 
para “Mi Pueblo Preciado”? 
No podemos. 
Es tan sencillo como eso.

Sin embargo, 
dediquemos unos minutos a pensar.
 ¿Qué puede haber de “bendición”
 en ser llevados esclavos a un país enemigo?
 ¿Qué puede haber de “bendición”
 en que 6 millones del Pueblo Preciado de Elohím
 muera gaseado,
 humillado o de hambre?

      El problema está,
 de nuevo, en el texto de la Toráh:
 “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos.”
 No tenemos espacio para extendernos en el tema,
 pero diciéndolo en forma abreviada: 
Elohím tiene en mente la Vida Eterna, 
mientras que nosotros nos concentramos en ESTA vida, 
sin ver, 
ni querer entender q
ue lo más importante
 es DÓNDE vamos a pasar la Eternidad, 
no cómo vamos a pasar esta corta vida
 que nos toca vivir en la tierra.


 Los judíos gaseados en los campos de exterminio 
murieron musitando la “Shmáh Israel/Escucha Israel”
 la oración más común en el Judaísmo,
 que tiene poder porque son Palabra de Elohím.

       ¿A dónde cree usted
 que fueron aquellos que hicieron esto
 y dónde cree usted que están en estos mismos momentos?
 “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos.”
 Concentrémonos en Sus pensamientos,
 y vamos a COMENZAR
 a entender algunas cosas que ahora NO entendemos,
 como el dolor,
 la enfermedad, la pérdida de seres queridos,
 la muerte, la soledad y el odio.



 La fidelidad de Elohím
    
       ¡Sin embargo,
 al final del túnel obscuro
 en que muchas veces, sin quererlo y sin entenderlo,
 se transforma nuestra vida, 


ALLÍ ESTÁ ÉL! 


¡Bendito Sea/Barúj Hú!
 El está al lado de Israel, 
al lado de Su Pueblo Precioso. 
El está a nuestro lado también, 
aquellos que somos Sus seguidores
 y los hacedores de Su voluntad
 y por lo tanto, Sus hijos, 
como dice Rom. 8:14. 
El está aquí, a nuestro lado, 
a centímetros de nosotros, 
sólo que no lo vemos y muchas veces no lo sentimos,


 ¡pero El está aquí!


 Somos nosotros
 los que no “estamos.”
 Nosotros somos los que no entendemos nada, 
pero Su mano y Su bendición está sobre nosotros,
 moldeándonos, cambiándonos, 
haciéndonos a Su “sombra y semejanza/tzalméinu vedmutéinu”.
 Somos “vasos en las manos del alfarero,”
 como está escrito. 
¿Será que nos dejaremos moldear a Su voluntad, 
a Su imagen? 
¿Será que algún día comenzaremos a entender más?
   Por el momento, 
lo suficiente es creer que Él está con nosotros,
 no importa qué sucede, 
cuándo sucede ni cómo sucede
 y que todo lo que nos pasa es para nuestro bien. 


¡CREA Y SIGA REMANDO!


¡UN FELIZ SHABÁT!

02 febrero, 2012

PARASHÁH 
No. 16
 VESHALÁJ/Y ENVIÓ
Lectura de la Toráh:
Shemót/Nombres/”Ex.” 13:17-17:16
Haftaráh: Jueces 4:4-5:31
11 DEL MES UNDÉCIMO DEL 5772
4 DEL MES DE FEBRERO DEL 2012
Por 
Julio Dam
Rébe Mesiánico



“DÉJENLOS SALIR, 
PARA QUE ME SIRVAN”  

En esta parasháh,
 Elohím intercede por Su Pueblo,
 los judíos esclavizados en Mitzráim/Egipto,
 por el Paró. 

Asimismo, nosotros, 
los judíos mesiánicos
 también debemos asegurarnos de que el Paró espiritual,
 ha satán, 
nos deje salir de nuestras esclavitudes individuales: 
algunos estamos esclavizados con nuestro trabajo;
 otros con nuestras doctrinas; 
otros con defectos de carácter
(como la depresión, la ira, la pereza,
 la maledicencia diaria, 
el comer excesivamente,
el sexo ilícito o los pensamientos sobre él,
 la soledad, la falta de perdón, la avaricia, 
la falta de sabiduría espiritual, etc.).

 Cada uno de nosotros estamos en un Mitzráim especial,

 individual. 

Casi ningún Mitzráim
 se parece al de nuestro hermano de la sinagoga mesiánica,
 pero sin embargo,
 todos estamos, de una u otra forma,
 en uno u otro grado, esclavos de ése Paró en especial. 

 Estamos hablando, presten atención,
 de nosotros, 
quienes ya creemos en Ieshúa,
 quienes ya tenemos al Elohím verdadero,
 quienes ya creemos que estamos “bien.”
 Y sin embargo, 
hay muchas cosas, o por lo menos, 
algunas cosas de las que todavía 
continuamos en esclavitud.

Las causas son variadas: 
puede ser por herencia, 
la cual es probablemente la más común de las causas.
 Sin saberlo,
 desde nuestros antepasados,
 cargamos con una esclavitud
 como las mencionadas arriba,
 y muchos ni sabemos de dónde viene.
 Solo sabemos que la tenemos,
 y que no podemos hacer mucho para sacudírnosla de encima.
Otra causa puede ser
 por una excesiva sensibilidad,
 que hace que adoptemos el ambiente espiritual 
que nos rodea: 
si todos se pelean donde estamos,
 nosotros los imitamos; 
si todos están tristes por alguna causa concreta,
nosotros, sin causa, nos ponemos tristes.
Otra causa puede ser 
por un complejo de inferioridad
 en alguna área de nuestro ser 
(espíritu, alma/mente, cuerpo), 
que hace que nos repleguemos en nosotros mismos,
 y busquemos la soledad, 
en vez de buscar ser más como Ieshúa,
 quien es ADONÁI en carne,
 y quien vino para ser nuestro ejemplo 
de cómo comportarnos en la vida diaria.
Una última causa que podemos citar
 es que nos hemos dejado endurecer
por los problemas de la vida, 
sin reaccionar
 y sin entender
 que nuestro modelo no debe ser de
 “reacción” 
ante lo malo,
 sino de “pro-acción,”
 teniendo 
como modelo a
 Ieshúa, 
como decíamos arriba.
 En primer lugar,
 debemos aprender a conocernos:

 no somos lo que nuestro empleo lo dice; 

tampoco somos lo que nuestra cara dice;

 ni somos lo que nuestro rol en la familia
 y en la sociedad parece decir.

 Tenemos que encontrar 
ese “yo interior” 
que pugna por salir
 y llegar a ser auténticos,
 a dejar salir lo que cuando éramos niños queríamos llegar a ser. 
Tenemos que indagar, 
orar a Elohím, 
pidiendo que nuestro yo interior, 
ése que El creó,
 salga a la superficie,
 y comience a ser lo que El desea que seamos, 
desde antes de la creación del Universo:
 nuestro destino predestinado.

Como decimos,
 esto se puede lograr de dos maneras: 
por medio de
oración, diaria, continua,
 y por medio de un 
cambio de nuestras actitudes. 
Como dice en Fil. 2:5: 
“Mantengan esa actitud mental 
en ustedes que también tenía Ieshúa ha Mashíaj”.


 ¿Y qué actitudes tenía Ieshúa?

Ieshúa era obediente: 

“Y habiendo sido encontrado en apariencia como hombre, 
se humilló
 a sí mismo
 volviéndose obediente hasta la muerte, 
y muerte en el árbol (de olivo).” 2:8
  
La obediencia
 a la Voluntad del Padre

 es fundamental,
 mucho más importante 
de lo que jamás nos enseñaron.


 Mucho más importante 
de lo que creemos 
¡y mucho más importante para nuestra salvación
 y para nuestra posición en el Cielo 
de lo que jamás creíamos o imaginábamos!

Una de las frases más famosas 
que la Esposa de Elohím, Israel, le dijo es: 
“Naasé ve nishmáh”/Haremos (obedeceremos) y escucharemos”. PRIMERO HAREMOS
 (es decir, obedeceremos) 
y SEGUNDO, 
escucharemos.
 Esta debería ser nuestra actitud,
 EN TODO.
 NO HAY NADA 
que deberíamos hacer
 sin consultar ANTES con Elohím,
 ya sea por regalo de profecía/matanáh ha revuáh
o en Su Palabra. 
Todo lo malo, 
todas las maldiciones de ADONÁI en Su Palabra, 
vienen por desobedecer Sus Mandamientos;
 por el contrario,
 todas Sus bendiciones 
vienen cuando Su Esposa 
cumple Sus mandamientos,
 como están escritos en Dvarím.

 Dice en Maasím ha Shlijím/Obras de los Enviados/
”Hchs.” 5:29: “…

es necesario 
obedecer  a Elohím
antes que a los hombres…”

Dice en Fil. 2:3-4, 
que Ieshúa era altruista
 (lo contrario de egoísta).

 “No hagan nada por egoísmo
 o engaño vacío,
 sino con humildad de mente,
 que cada uno de ustedes 
considere a los demás 
como más importante que uno mismo; 
no sólo se preocupen por los intereses personales,
 sino también por los intereses de los demás”.
No nacemos altruistas,
 vamos a decir la pura verdad.
 Nacemos totalmente narcisistas, 

pensando que el Universo entero
 gira a nuestro alrededor
 y que así debe ser.

 Para eso, precisamente,
 vino Ieshúa:
 para vivir dentro nuestro 
y que comencemos a obedecerlo
 y a cambiar interiormente, 
y preocuparnos por los demás,
 por lo menos
 tanto como nos preocupamos por nosotros mismos. 
Este es un cambio lento, 
pero no debemos descuidarnos.
 Cuando vemos que hemos vuelto a nuestro
 “yo, yo, yo” 
debemos parar en seco
 y orar y pedir perdón,
 y volver al VERDADERO camino, 

que es el ayudar a los demás, 

a preocuparnos por los demás. 

ADONÁI 
nos está viendo desde Su Trono/Heijál, 
no nos engañemos
 pensando que no.
Ieshúa
 adoraba, adora a ADONÁI. 
Dice en Rom. 12:1-2 
 “Por eso, los exhorto, hermanos, 
por medio de la misericordia de Elohím 
a presentar vuestros cuerpos 
como sacrificio viviente, 
santo, como le agrada a Elohím, 
(el cual es) 
vuestra adoración a Elohím. 
Y no se adapten al mundo,
 mas sean transformados
 por
 la renovación de vuestra mente, 
para que prueben
 cuál es la buena y perfecta voluntad
 que le agrada a Elohím”.
Ieshúa vino para enseñarnos 
a adorar a ADONÁI 
como corresponde,
 no con salsa ni con rock,
 sino con música judía.
 “Nosotros sabemos lo que adoramos”
 Hace exactamente dos meses, 
estaba liberando a una hermana 
en una de nuestras sinagogas mesiánicas, 
y mi estado físico no era el mejor,
 por lo que le pedí a Elohím antes de liberarla, 
que me ayudara
 para que los espíritus malignos no me dañaran.
 Me dijo que danzara alrededor de esta hermana,
 una canción, 
con las manos levantadas, 
en adoración. 
Cuando terminé de dar vueltas alrededor de ella, 
que estaba arrodillada con la cabeza en las baldosas del patio 
donde nos reunimos, le pregunté: 
“¿Cómo te sientes?” 
Ella saltó de alegría casi:
 “¡De maravillas!
 ¡Me dolía aquí y aquí y aquí y me pasó todo!
” ESTE ES EL PODER DE LO QUE DICE ROM. 12:1:
 la adoración con danza 
al ritmo de música judía, 
¡el arma más poderosa que existe en la guerra espiritual! 
Ahora uso esta arma de guerra espiritual 
todas las veces que Elohím así me lo indica, 
sabiendo del enorme poder 
y buen resultado que tiene.
Por último, 
Elohím nos exhorta
 a “renovarnos en vuestra mente.” 
Tenemos una mente del mundo, 
aparte de tener una mente vieja, 
del hombre viejo, carnal. 
Debemos pedir en oración 
todos los días que Elohím nos renueve nuestra mente,
 que está hecha de valores, ideas, conceptos, 
costumbres, supersticiones, suposiciones
 (muchas de ellas
 totalmente equivocadas),
 maneras de razonar,
 lógica, convicciones, creencias, doctrinas, etc.
 que debemos estar CONSTANTEMENTE cambiando,
 por medio de la revelación de Elohím, 
por medio del Espíritu de Revelación/Rúaj Guiluí 
de Ef. 1:17. 
Siempre me gusta decir una regla:

 “¡Si usted cree lo mismo 
que hace cinco o diez años atrás,
 usted murió espiritualmente
 hace cinco o diez años atrás, 
aunque no lo sabe!”

Debemos adquirir una mente judía/ídishe kóp, 
renovada por Elohím para todo:
 para interpretar las Escrituras con una mente judía,
 no con una mente del mundo/gói; 
para realizar nuestras tareas diarias; 
para pensar y decidir lo qué hace y lo que NO hacer.
 ¡Debería estar detrás de tener una mente renovada por Elohím, 
una ídishe kóp!
 Le aseguro que va a salir ganando!
Cuando usted salga de Mitzráim 
espiritual y mentalmente, 
 y practique todo esto 
que ADONÁI
 venido en carne con el nombre de 
Ieshúa 
nos enseñó,
 podremos comenzar
 a servirlo como El desea.


¡UN FELIZ SHABÁT!


25 enero, 2012

PARASHÁH
No.15
BÓ/VEN
Lectura de la Toráh:
 Shemót/Nombres/
”Ex.” 10:1-13:16
Haftaráh: Irmiáhu 46:13:28
3 DEL MES UNDÉCIMO DEL 5772
28 DEL MES DE ENERO DEL 2012
Por
 Julio Dam
 Rébe Mesiánico


  Shemót/”Ex.” 12:7:
 “Y tomarán de la sangre y la pondrán en los dos marcos (de la puerta de afuera)
 y en el dintel de las casas donde las comeran”.

COMENTARIO DE LA PARASHAH

LLAMADOS A SER SEPARADOS / KADOSHÍM

 En esta frase de Elohím
 acerca de la sangre en el dintel de la puerta de los hogares judíos,
 hay una doble significación:
 por un lado, el significado puntual,
 para que los malajím (sing.=málaj) destructores
 no tocaran a los hogares judíos
 hace más de 3000 años;
pero por otro lado,
señala el principio de un estado, tanto físico,
 como mental como espiritual en que nos desea Elohím:
el de ser separado/santo/kadósh para Él.
Para entender en profundidad
el significado primero y el valor después,
 de la santidad/separación/kedusháh
 debemos entender la historia del hombre
 comenzando con Adám.
 Elohím creo a Adám perfecto, es decir,
“tov”,
 que significa “bueno”.
 Todo lo que creó Elohím,
 Él lo llamó “bueno” en el libro de Be Reshít/En el Principio.
 Luego vino la caída de Adám y Javáh
y su expulsión del Paraíso/Gan Éden.
 Esta caída trajo como consecuencia, en sus vidas,
que bajaran de categoría:
 ya no eran “tov”(buenos),
 sino que eran una mezcla del bien y del mal,
 como el árbol que desearon y comieron.
 Y nosotros, los descendientes carnales de Adám y Javáh,
somos así, una mezcla.
Mas Elohím no hace las cosas incompletas.
Él previó todo desde el principio.
 Desde el primer momento,

 Sus planes incluían el restaurarnos al nivel primordial de Adám,
 a ser “tov”.

 Para eso Elohím decidió unirse con una Mujer espiritual,
la que se sería Su esposa, Israel, es decir,
 el Pueblo Elegido,
 los judíos por sangre.
 Dos mil años después de casarse con Israel,
 Elohím puso en marcha el segundo paso de esa restauración
 de la raza humana,
viniendo a la tierra “vestido” como Ieshúa.
Uno de los propósitos de esta venida fue precisamente
 esta restauración del hombre caído,
  primero a la categoría de kadósh/separado/santo,
por medio de las Instrucciones 
para salvar nuestra alma/mente y cuerpo,

 la Toráh (Instrucciones).

 El segundo propósito fue el entrar dentro de los espíritus
 de aquellos que deseen formar parte del espíritu de Israel,
 por medio de injertarse en el árbol judío de Rom. 11:17.
Estos fueron y somos el espíritu de la mujer colectiva llamada Israel,
 los judíos mesiánicos.
 Por eso, Ieshúa es llamado “el segundo Adam”: 
porque su propósito es llevarnos a ser como el primer Adám:
 “tov” (buenos),
lo cual es mejor que kadósh/santo/separado.

¿QUÉ SIGNIFICA SER KADÓSH/SEPARADO/SANTO?

 El ser separado/kadósh, significa
elegir por nuestra propia voluntad
 ir por un camino diferente al del mundo.
 Dice en nuestra traducción mesiánica de Mat. 7:13-14:
“Entren por el portón/sháar estrecho;
porque amplio es el portón y espacioso
 es el camino que lleva a la destrucción eterna
y muchos son los que entran a través de él.
 ¡Porque muy estrecho es el portón
y angosto es el camino que lleva a la vida espiritual
y pocos son los que la encuentran!
” Como dijo Ieshúa en Mat.
el camino que el mundo nos ofrece está lleno de “variedad”.
 Todo aquel que tiene un deseo en este mundo,
se le concede,
de una manera u otra.
Pero el precio es carísimo: 
el infierno eterno
 como “premio”. 

En cambio, el camino de Elohím es tan estrecho
 como el ancho de un pie:
de hecho, para caminar en él debemos colocar un pie delante del otro,
ya que los dos juntos no caben en ese camino
que Elohím eligió para Sus separados/kadoshím.

¿Qué es, en definitiva ser “kadósh”?

 Quisiera dejarle la palabra a ADONÁI mismo,
 al Creador del Universo, quien me la definió para esta parasháh
(las comillas y las bastardillas señalan Sus palabras exactas):

 “Kadósh es aquél que ADQUIERE (no se le regala)
 Mi naturaleza, 
Mi pureza 
(de pensamiento, habla y acción). 

Kadósh es aquél que piensa en lo que Yo pienso,
habla lo que Yo hablo y COMO Yo hablo
 y actúa como Yo actúo”.

Yo le pregunté:
 “¿Pero cómo hago para saber cómo Tu piensas, hablas y actúas?”
Su respuesta fue:
“Para eso he dejado Mi Toráh.
 Para que la tengan como guía,
como Manual de Instrucción.

 Para eso he venido vestido de Ieshúa,
para que vean y estudien lo que dije y porqué  y a quién”.
Cuando COMENZAMOS a pensar, hablar y actuar
 como Elohím, 

comenzamos a ser kadoshím.

 Lo contrario también es cierto:
cuando comenzamos a pensar, hablar y actuar como ha satán,
comenzamos a ser inmundos/kadeshím.

1¿CÓMO LOGRAR SER KADÓSH/SEPARADO/SANTO?
            La pregunta, (y el paso primero) que viene al caso ahora es:
¿Es necesario serlo?
¿Quiere Elohím que seamos kadoshím?
Dice el Tanáj: “Sed kadoshím/separados/santos como Yo soy Kadósh/Separado/Santo”
(Vaikráh 11:44). El libro de “Romanos” lo comienza el rébe Shául (1:7) diciendo:
“...llamados a ser kadoshím/separados/santos”.
 En Ef. 2:21 dice:
 “en quien (Ieshúa) todo el edificio está siendo unido
 creciendo para ser un templo kadósh/santo en Adoní”.
 En Shemót 19:6 dice:
“Seréis un reino de sacerdotes/kohaním y gente kadósh/separada/santa”,
lo cual nos incluye a nosotros,
tanto los judíos por sangre como los judíos por fe.
El segundo paso es decidirnos;
 muchos de nosotros tenemos deseos que nunca se cumplen 
porque sencillamente los dejamos en el estado de deseos, 
una esfera bien imprecisa y vaga, muchas veces a propósito,
para que no tengamos que tomar decisión alguna,
sino que podamos declarar con la boca que queremos llegar a algo,
sin tener que pagar el precio que ese algo demanda.

Como tercer paso,
esta decisión implica estar dispuestos a pagar un precio (alto).
Este precio es el separarnos de todo aquello
 que nos impide llegar a ser kadósh/separado/santo.

Esto puede ser:
dejar de ver TV,
 lecturas intranscendentes,
 hablar con nuestros amigos o familiares
en conversaciones sin fin y sin importancia,
orar para que trabajemos menos y ganemos más;
en fin,
dejar a un lado todo aquello que nos quita tiempo
para comenzar a vivir cada día más cerca de Elohím.

Este alto precio también tiene que ver con nuestra conducta.
 Elohím nos pide “manos limpias”:
esto significa muchas cosas,
que se podrían resumir en una sola palabra:
 honradez en nuestros negocios 
y tratos con los demás y cuentas claras,
 lo cual no es tan común como se piensa.
Se predica una cosa pero se practica otra 
y Elohím está mirando 
cada cosa que hacemos y decimos y prometemos 
(y no cumplimos).
 ESO es también parte de la kedusháh.
Esto es muy parecido al alto precio que tuvo que pagar Avrahám para seguirle a ADONÁI,
aun cuando no nos pusimos (mentalmente) en sus “zapatos”
(sandalias sería más preciso).
 Él tuvo que dejar atrás literalmente todo lo que era y todo lo que tenía,
para seguir a un “Dios” desconocido (para él) y sin embargo,
 lo hizo.
Este es el “calibre” de fe
que necesitamos
 para decidirnos a llegar a ser kadoshím.

El cuarto paso es la humildad.
Dijo Ieshúa en Mat. 11:29:
 “Aprendan de mí,
 porque soy sumiso/aní y humilde de corazón
y encontrarán descanso para sus almas”.
 La humildad 
es el resultado de la gracia/jésed de Elohím,
como lo es la kedusháh.
Humildad significa
entender en su verdadera magnitud 
lo pequeño e insignificantes que somos 
delante de un Elohím Creador del Universo
 y la fragilidad y miserable de nuestra vida
y que todo lo que hemos logrado
 y crecido ha sido por Su jésed
 y no por nuestro esfuerzo
ni por nuestra fuerza.

Este convencimiento interior,
 (no la supuesta humildad que podamos exhibir por afuera)
trae humildad a nuestro pensar, hablar y actuar.
 Esta humildad es el receptáculo perfecto para la kedusháh,
ya que cuando comencemos a recibirla,
no nos enorgulleceremos,
 ni haremos gala de ella,
 sino que sabremos que no es mérito nuestro, 
sino de Él.
Lo contrario del humilde es el orgulloso,
el que acusa a los demás con un dedo,
 mientras no ve que tres dedos de su propia mano
lo están acusando a él mismo.
(Haga la prueba con su mano derecha, ahora:
señale con un dedo a una persona imaginaria
y vea los tres dedos apuntando hacia usted mismo.)
El Rúaj ha Kódesh,
 si deseamos ser kadoshím,
 nos confronta con nuestros pecados,
 no para avergonzarnos,
sino para mostrarnos la necesidad de la humildad
 y para establecer en nosotros la necesidad de Su jésed/gracia
y de Su cambio en nosotros,
periódico.

El que está acostumbrado a acusar a los demás,
 que relea Iojanán 8:7:
“El que esté libre de pecado entre ustedes,
 que tire la primera piedra”.

El quinto paso
 es el buscarlo a Él,
 el tratar de estar en Su Presencia
cada día de nuestras vidas.

 Esta cercanía y esta búsqueda tiene su fruto:
el comenzar a “conocerlo y entenderlo” a Él,
que es el objetivo que debemos tener,
según Irmiáhu/”Jer.” 9:23-24.
 Lo que el judaísmo mesiánico  apunta a,
 es a presentarle a usted a ADONÁI
para “conocerlo y entenderlo”
a través de que usted tenga a Ieshúa en su corazón 
y comience a ser su amigo, 
como lo fue Avrahám.
Esta amistad es relación íntima.

 El resto es trabajo suyo y responsabilidad suya.
 Todo lo que no es esto, es religión,
 lo cual no lo va a llevar a nada sano.

Cuando usted lo busque y lo conozca,
usted comenzará a entenderlo,
a entender cómo piensa,
cómo habla y cómo actúa Elohím
y su vida nunca será la misma de nuevo.

Hay sólo dos cosas importantes en nuestra vida espiritual:
el conocer Su corazón
(lo que nosotros llamamos “la Verdad exterior”)
 y el conocer nuestro propio corazón
(lo que llamamos “la verdad interior” sobre nosotros),
basado en estos cuatro pasos anteriores.
Esto es el summum de toda relación con Elohím que valga la pena.
El resto son “meros comentarios”,
como diría el Rav Hilél.
Podemos conocer Su corazón
también a través de la lectura de Sus dichos
en el Tanáj . Podemos conocer Su habla allí,
y también su actuar.
Después, debemos tratar de imitarlo en todo.
¿Cómo purificar y MANTENER puro nuestro corazón y nuestra mente y cuerpo?
Dice la Tehiláh 119:9:
“¿Cómo puede el joven mantener puro su camino?
 Siguiendo Su camino...
”Todos nosotros nacimos con áreas que necesitan “reparación”.
 Debemos constantemente inquirir de Elohím
sobre estas áreas y purificarlas,
 para llegar a ser kodashím cada vez más y MANTENERNOS así.
Dice en Rom. 6:1:2
de nuestra traducción mesiánica :
“¿Qué diremos, entonces?
¿Continuaremos en pecado para abunde la misericordia/rajmanút?
¡Que el Cielo no lo permita!
Morimos al pecado,
¿cuánto tiempo más viviremos en él?”
¿Por qué dice el Rébe Shául “morimos al pecado”?
 Porque cuando aceptamos a Ieshúa,
 habíamos aceptado a un Ieshúa que murió y resucitó EN nosotros,
y nosotros, teniéndolo a Él dentro nuestro,
 PODEMOS, SI LO DECIDIMOS,
estar muertos al pecado.
 Un no creyente no tiene elección:
 nació esclavo del pecado
y debe obedecerle;
pero nosotros ya no somos esclavos al pecado 
desde el momento que aceptamos a Ieshúa.
Lo que sucede
es que es NUESTRA DECISIÓN
el hacer que Ieshúa viva por nosotros
 o que nosotros sigamos viviendo en la carne,
y no le hagamos caso a Ieshúa dentro de nosotros.
En cada día tenemos esa elección:
podemos vivir sin “transgredir la Toráh
(que es la definición de “pecado”)
 o podemos hacer caso omiso de ella,
y seguir nuestros deseos y pecar.
Tenemos el libre albedrío; 
lo que el no-creyente no tiene ni desea.
La pregunta siguiente es:
¿cómo vivimos una vida ascendente, espiritualmente hablando,
 donde cada día más, Ieshúa sea Rey en nosotros?
La clave radica en lo que nos interesa:
¿qué nos interesa hacer todo el día?
¿En qué gastamos los minutos del día?
 ¿En qué pensamos?
 ¿Qué hacemos?
 Eso nos debería dar la pauta
de cuál es nuestra “temperatura” espiritual
y nuestra ambición espiritual.
 Un manzano no puede dar uvas,
 ni un naranjo puede dar cebollas.
Damos lo que somos.
Si buscamos Su Presencia,
esa búsqueda y ese encuentro se va a notar en nuestra vida,
en nuestros intereses,
 en nuestros pensamientos
 (que nadie puede ver, sólo Elohím).
Si nuestros intereses son mundanos,
nuestros pensamientos y nuestra habla va a serlo también.
 Aquí está la decisión que debemos tomar:
¿queremos realmente progresar, santificarnos?
Debemos cambiar nuestros pensamientos, 
nuestra habla y nuestros actos. 
Debemos entrar en los pensamientos de ADONÁI,
a través de nuestros momentos de amistad con Él.
Debemos entrar a conocerlo cada día más.
 Esto se va a notar en nuestros intereses y pensamientos,
como decíamos.
Volvamos a la definición de kadósh
que nos dio Elohím más arriba:
 “Kadósh es aquél que ADQUIERE
 (no se le regala)
Mi naturaleza, Mi pureza
(de pensamiento, habla y acción).
Kadósh es aquél que piensa en lo que Yo pienso,
habla lo que Yo hablo y COMO Yo hablo y actúa como Yo actúo”.
¿Está usted interesado en adquirir Su naturaleza,
Su pureza (de pensamiento, habla y acción)?
Comience a orarlo y comience a  practicarlo
 y a dejar los modos de pensamiento,
 habla y acción del mundo no creyente,
que a nada conducen.
La elección es de cada uno de nosotros,
cada día.

 ¡UN FELIZ SHABÁT!