11 enero, 2012



                            
PARASHÁH 
No. 13
 SHEMÓT/NOMBRES
Lectura de la Toráh:
 Shemót/Nombres/”Ex.” 1:6-6:1
Haftaráh: Ieshaiáhu 27:6:28:13
19 DEL MES DÉCIMO DEL 5772/
14 DEL MES DE ENERO DEL 2012
Por 
Julio Dam
Rébe Mesiánico 

“¿PERSONALIDAD
O CARÁCTER MORAL?” 


        Vivimos en un mundo donde cunde la cultura de la personalidad, 
en vez de que se le de valor
al carácter moral y ético 
de las personas.
 La palabra
 “personalidad”
 viene del Latín “persona” que significa,
 entre varios otros significados, “máscara”,
 ya que los actores 
en las tragedias griegas se colocaban máscaras, 
que representaban sus personajes. 
Asimismo, en esta tragedia griega
 que es el mundo moderno, 
también usamos máscaras 
para simular lo que no somos,
 muchas veces. 

La economía de mercado dicta el tipo de cultura que prima,
 y esta dicta lo que debemos hacer, 
que es sobresalir, 
llevarnos bien con los demás, 
tener una buena “personalidad,”
 es decir, una buena máscara.

 Nuestra personalidad es lo importante para el mundo 
y para nosotros, 
no adquirir un carácter moral y ético
 de acuerdo a lo que Elohím desea de nosotros.

 Nuestra personalidad no es más que un rol de actuación
 que tratamos de cumplir, 
para tener éxito en la vida,
 en nuestro trabajo y hasta en nuestras relaciones interpersonales.
 Una “mejor personalidad” significa,
 en la práctica, un mejor rol en el teatro de la vida moderna.
 Entonces, la personalidad es el conjunto de roles cambiantes,
 de identidades diferentes
 que asumimos en nuestra vida diaria
 para satisfacer los deseos de los demás, 

para “quedar bien.”

 Mientras que el carácter moral y ético 
es lo que SOMOS interiormente,
 nuestro yo,
 que a veces, teme surgir, porque no está “de moda.”
 Cada cultura y hasta cada país dentro de una misma cultura, 
tiene personalidades “estrellas” 
que desea que todos exhibamos y,
 como ovejitas del mundo que somos, 
tratamos de  cumplir con las exigencias de nuestra particular cultura. 

Para dar un ejemplo, 
hay culturas dentro de Latinoamérica
 donde la sonrisa no es bien vista en los hombres,
 sino el rostro “macho,” duro,
 preferentemente con un bigote. 
ESO es “personalidad”—para ESA cultura, 
pero no para otra.

 Todo esto forma parte del dilema de nuestro tiempo,
 que Moshéh, en cierta manera, simboliza.
 Si estudiamos el libro de Shemót,
 veremos emerger un CARÁCTER,
 como Elohím desea: 
sumiso, 
supremamente humilde, 
no dado a hacerse notar, 
muy fiel, 
muy obediente a Elohím, 
algo inseguro 
(frente a lo que Elohím espera de él);
 en fin, un carácter moral y ético 
como el que El desea que todos nosotros tengamos,
 especialmente los que fuimos llamados a ser líderes,
 de una u otra forma
 (el ser padre ya es ser líder, quizás la forma más difícil de serlo). Elohím no desea máscaras/personalidades:
 desea desarrollo de carácter
 de acuerdo a Su Toráh. 

Los que han desarrollado su carácter,
 no necesitan tener una personalidad para mostrar.


 Muestran lo que verdaderamente son 
y su interior (su carácter)
 se vuelve la personalidad proyectada,
 lo que se ve externamente.
¿Qué es la palabra “carácter”? 
Viene del francés antiguo, caractére,
 que se puede traducir como
 “grabado en la piedra”
—como los Diez Mandamientos/Asaráh Mitzvót! 
De modo que podemos definir el carácter 
como un grabado de Elohím en la piedra de nuestro corazón, 
una inscripción. 
Para Elohím y por lo tanto, 
para la cultura judía escritural, 
ese grabado es nuestro destino mediato.

Es por eso, por ejemplo, que, a Iaakóv
 (que quiere decir “suplantador”,)
 Elohím le cambió el nombre a 
“Israel”
 (luchó con Elohím y venció). 
Para Elohím, toda nuestra vida con Él 
es un continuo crecimiento de nuestro carácter, 
marcado exteriormente, como en una pizarra espiritual, 
por un cambio de nombre, que El nos da,
 a algunos, 
se los hace saber
 y con eso podemos entender no sólo que hemos cambiado, 
que hemos “pasado el exámen” de este semestre, 
sino que comienza otra etapa para nuestra vida, 
con un nuevo nombre, 
que siempre tiene un significado para esa etapa.

¿Qué podemos aprender del carácter de Moshéh, 
que nos pueda servir para servirle a El?
 Una de las analogías más comunes en la Toráh
 es el ser pastor de ovejas, 
como símbolo de líder. 
Un pastor de ovejas está más preocupado
 por sus ovejas que por sí mismo. 

La Tehiláh 23 nos habla de que el Pastor
 “nos lleva a aguas tranquilas por amor a Su Nombre”. 

Un pastor de ovejas, 
como lo fue Moshéh,
 cuidando las ovejas de su suegro, Itró, 
sabe lo que es el sacrificarse por ellas, 
el perder el sueño por una ovejita 
que se está perdiendo en el desierto de la vida. 

Un pastor de ovejas espirituales, por otro lado, 
debe ser designado por 
Elohím mismo,
 y no serlo por su propia elección. 
No podemos permitirnos el lujo
 de elegir ser líder por nuestra cuenta 

¡y pobre del que así decida por sí mismo!

 Un pastor de ovejas como Moshéh 
va delante de ellas al campo 
y va delante de ellas a la noche, 
para resguardarlas en su sueño. 

Un pastor de ovejas espirituales
 les enseña la Verdad 
revelada de la Toráh

 y no sólo lo que se lee superficialmente: 
les mastica la comida para que la puedan digerir mejor.
 Un pastor de ovejas espirituales
 les enseña con el ejemplo, no sólo con la Toráh. 
Un pastor de ovejas espirituales, 
como dijimos, es elegido por Elohím 
y conoce sus responsabilidades 
delante de su Elohím.


ELOHÍM VE NUESTRO CORAZÓN

¿Cómo elige Elohím a Sus líderes?
 Cuando ADONÁI tuvo que elegir 
en la familia de David, 
no eligió por lo que se veía,
 porque David era el más insignificante de los hermanos.

 Lo eligió por su corazón,

 que sólo El podía conocer y ver.
 (Ia Shmuél 16:7).
 Podemos ver que no lo eligió por lo que sabía
 (que no era nada),
 ni por su status en la sociedad judía de su tiempo
 (que era cero).
 Guidión era el más pequeño en su familia 
y su familia era insignificante 
entre las tribus de Israel 
(Gobernadores/”Juec.” 6:15). 
Los eligió porque
 El conocía quienes PODÍAN LLEGAR A SER,
 no lo que era en ese momento.


   NUESTRAS HABILIDADES
  
 Muchas  veces, 
elige de acuerdo a nuestras habilidades “naturales”: 
aquellos que hemos sido maestros, 
nos dedica a ser maestros para El; 
aquellos que hemos sido guerreros, 
nos hace guerreros para Él,
 y así sucesivamente. 
Moshéh fue entrenado para líder 
al ser criado en la corte del Paró 
del imperio más grande de la época
 y sede de la brujería más fuerte del mundo en ese tiempo. 
Ambas habilidades
 iban a probar ser invaluables en su futuro.

       NUESTRA CERCANÍA CON ELOHÍM

Nuestro nivel de cercanía con Elohím 
determina muchas cosas, 
entre ellas nuestro nivel futuro de unción 
para el puesto que Elohím nos ha reservado, 
o nos está entrenando, 
o nos va a entrenar en el futuro,
 aun cuando nosotros ni idea tengamos.

 Hace más de 17 años, 
Elohím me dijo una frase en mi oído espiritual
 y yo era tan bebé espiritualmente, 
que me reí 
audiblemente ante lo que me decía, 
por ignorancia,
 un poco como Sara
 cuando le dijeron que iba a ser madre a la vejez, 
pero no entendí nada de lo que me quiso decir Elohím.
 Me tomó diez años entender 
lo que me quiso decir, 
pero desde hace 7 años 
que me estoy preparando para aquello 
para lo que Elohím me destinó 
hace tanto tiempo (humano).

Pero nuestra cercanía con Elohím
 es la base de todo crecimiento.
 No es “estudiar la Biblia” como se enseña, 
aunque es claro que hay que estudiarla, 
pero lo que quiero decir es que eso
 NO es la base de nuestro crecimiento,
 sino un apéndice de él, 
que hacemos 
porque QUEREMOS AGRADARLE

     CÓMO ELOHÍM NOS ENTRENA

Elohím sabe cómo entrenarnos.
 Una de esas maneras
 es por medio de dificultades 
y de pruebas en nuestra vida,
 o en nuestras relaciones interpersonales. 
Muchas veces, 
este entrenamiento nos lleva al borde de un ataque de nervios,
 si es que no entendemos lo que está sucediendo.
 Pero si nos acostumbramos a Su entrenamiento, 
en  vez de entrar en pánico, 
lo que vamos a hacer es averiguar 
qué es exactamente lo que Elohím
 está deseando de nosotros, 
y tratamos de cumplirlo.

Cuando Elohím le dijo a Avrahám 
que sacrificara a su único hijo,
 eso no era una prueba:
 era una PRUEBA con mayùsculas!
 Y sin embargo,
 Avrahám pasó la prueba 
y ADONÁI le dijo: 
“Ahora sé que tú temes a Elohím, 
porque no me has negado a tu hijo,
 a tu único hijo, de Mí”. (Be Reshít 22:12).

Otra manera en que nos entrena 
es ponernos bajo la autoridad de otro líder,
 probablemente mucho peor que el que tenemos actualmente, 
para que aprendamos a callarnos y a obedecer,
 no importa lo que nos diga o haga; 
para que aprendamos disciplina militar.
 Por algo, uno de los nombres de Elohím
 es “ADONÁI Tzvaót/de los Ejércitos”.
 No vaya usted a creer que es un título gratuito.

Una tercera manera en que nos entrena, 
ya que estamos hablando de ejércitos,
 es a través de la guerra espiritual y de la liberación.
 Ya dijo el Rav Shául: 


“Porque no estamos en guerra con carne y sangre sino con principados, contra poderes, contra  potestades de los aires en este mundo, contra maldad espiritual en lugares altos.” (Ef. 6:12). 


No debemos rehuir este entrenamiento, 
ya que será la prueba definitiva para nosotros 
en estos días tan especiales del fin/iamím ha kétz. 
Debemos pedir sabiduría a Elohím 
para entender lo que ya está sobre nosotros 
y sobre todos los creyentes del mundo:
 ha satán y su ejército está atacando 
hace años con mucha mayor fuerza que antes 
y muchos matrimonios están cayendo 
y muchas congregaciones en todo el mundo
 se están quebrando en pedacitos
 y las cosas se van a poner mucho, pero mucho peor, 
no mejor. 
De modo que debemos aprender mientras hay tiempo,
 a luchar contra nuestro enemigo con armas espirituales PODEROSAS,
 no con fórmulas que no tienen poder
 porque están equivocadas.

Una cuarta manera en que nos entrena
 es probándonos en nuestra fidelidad 
cuando no somos nadie. 
Hay muchos futuros líderes a nuestro alrededor. 
No los vemos porque todavía no ha llegado su momento,
 pero Elohím los está entrenando en fidelidad, 
aun cuando no vean ningún fruto. 
Ya va a llegar el momento 
en que serán puestos en evidencia,
 empujados por la falta de líderes capacitados, 
y encontrarán sus lugares donde El los quiere, 
entrenados con la previa humildad
 necesaria para los líderes verdaderos de Elohím,
 como Moshéh.


 Sólo después 
que tuvo un encuentro cara a cara/paním le paním con ADONÁI, Moshéh alcanzó alturas espirituales que antes no poseía.
 Sólo cuando nos encontramos con El 
paním le paním
 es cuando crecemos,
 muchas veces en días 
lo que antes nos tomaba años en crecer. 
Al escultor y pintor Michelangelo 
le preguntaron cómo hacía para esculpir estatuas tan llamativas 
como la del rey David, por ejemplo. 
Contestó que él no veía el mármol bruto delante suyo, 
sino que vislumbraba lo que había debajo de ese mármol 
sin forma e inerte
 y trataba de llegar a esa imagen debajo, 
con su cincel y martillo.
Elohím también desea llegar a esa imagen debajo
 del mármol bruto 
que muchos de nosotros todavía somos,
 para esculpir un rey David.


 ¿Está usted disponible?
  
        ¡UN FELIZ SHABÁT!

06 enero, 2012

 Parasháh

 No.12

VAIEJÍ/Y VIVIÓ

 Lectura de la Toráh:

 Be Reshít/”Gen.” 47:28-50:26

Haftaráh: Melajím Álef/1ª R. 2:1-12

Por
Julio Dam
Rèbe Mesiánico 


COMENTARIO DE LA
PARASHÁH

Be Reshít 49:8-9:
 “Iehudáh, a ti te alabarán tus hermanos. 
Tu mano estará sobre la nuca de tus enemigos.
 Delante de ti se inclinarán los hijos de tu padre. 
Cachorro de león es Iehudáh.
 Fuiste (una vez) presa; 
ahora has avanzado. 
Se agazapó como león. 
Y como poderoso león, 
¿quién se atreve a despertarlo?”

“¡SÉ FUERTE Y TEN CORAJE
¡JAZÁK VE EMÁTZ

En esta parasháh,
 Iaakóv/Israel
 bendice a cada uno de sus doce hijos, 
prediciendo su futuro. 
Nosotros, como judíos mesiánicos que somos,
 descendemos (ya sea por sangre o por fe) 
de Ieshúah,
 que es de la tribu de Iehudáh.
 Algunos de nosotros, sin saberlo, 
aunque Elohím lo sabe, 
descendemos también por sangre de ésa tribu.

Aquí Iehudáh es comparado a un león, 
y el estandarte de la tribu de Iehudáh
y el de Ieshúah 
es un león (“El león de Iehudáh”).
 Así, el versículo de arriba
 predice el futuro de Iehudáh
 y de sus descendientes,
 que prevalecerá sobre las otras 11 tribus. 
 Eventualmente, nosotros, 
los seguidores por sangre y por fe 
del León de Iehudáh 
reinaremos en el Milenio
que se aproxima como un tren expreso, 
sobre el mundo entero
mas no sin antes traer consigo la prueba final
 para todos los creyentes en el mundo.

Lo primero que debemos aprender 
es que, a partir de este momento,
 podríamos decir que estamos en guerra
 contra el enemigo
 y sus sirvientes humanos. 
Si usted y su familia 
no aprende estas reglas dadas en esta parasháh, 
para cuando VEA la guerra con sus ojos físicos,
 ya va a ser demasiado tarde
 para aprender nada. 
Es ahora,
 cuando todavía queda un poco de tiempo
 que hay que aprender 
y aceptar y prepararnos mental,
 espiritual y físicamente.

  Para adiestrarnos para esta prueba final y pasarla,
 sería muy bueno que leyéramos el libro de Iehoshúah/”Josué”.
 Dice en Iehoshúah 1:6-9:
 “Sé fuerte y ten coraje/Jazák ve emátz, 
porque harás que tu pueblo (Israel)
 herede la tierra que Yo les juré 
a vuestros patriarcas/avót,
 que les daría.

 Sólo que sé muy fuerte 
y ten coraje 
en guardar toda la Toráh que Moshéh, 
mi sirviente, 
te ordenó que siguieras; 
no te desvíes ni a izquierda ni a derecha;
 entonces tendrás éxito en todo lo que hagas. 

Guarda este libro de la Toráh en tus labios,
 y medita en él de día y de noche, 

para que tengas cuidado en actuar
 de acuerdo a todo lo que dice en él. 
Entonces prosperará tu entendimiento 
y tendrás éxito. 

¿No te he ordenado Yo,
 ‘Sé fuerte y ten coraje’? 
Así que no tengas miedo ni te deprimas,
 porque 
 tu Elohím está contigo dondequiera que vayas”.

 En la Haftaráh de esta semana, 
el rey David le dice a su hijo Shlómo
 (1ª R. 2:2/Melajím Bét 2:2) 
casi el mismo consejo:
 “Sé fuerte y muéstrate como un hombre”.
 El mensaje de Elohím 
para nuestros lectores en esta semana es

 para prepararnos en espíritu, 
mente y cuerpo 

para enfrentarnos con lo que se acerca 
y salir con bien 
de la prueba que le espera al mundo entero. 
Recomendamos a nuestros lectores 
el estudiar esta parasháh en grupo,
 discutirla y prepararse, 
especialmente 
en nuestras mentes
 para seguir el consejo de Elohím 
para Iehoshúah:
 “¡Jazák ve emátz!/¡Sé fuerte y ten coraje!

 El libro de Iehoshúah
 nos da varias claves
 sobre cuál debe ser nuestra actitud a tomar
 en emergencias como ésta. 


En el 1:2 tenemos la primera clave:
 “Moshéh, mi sirviente está muerto. 
Entonces, ahora, levántate
 y cruza el (río) Iardén, tú y toda la gente, 
a la tierra que Yo les estoy dando al pueblo de Israel”.

 Lo segundo que debemos aprender 
en la guerra es a 
obedecer órdenes 
de nuestro Comandante en Jefe,
 Elohím. 
      
La mayoría de nosotros
 no entendemos nada del arte de la guerra 
y la lección número uno en este arte es: 
obedecer a la cadena de mando. 
Existe una cadena de mando que es: 
ELOHIM, Ieshúah, Rúaj ha Kódesh,
 nuestro rabino mesiánico 
(y los que éste designe bajo su mando), 
nuestro esposo, 
nuestra esposa,
 nuestros hijos. 
NADIE 
debe interponerse en esta cadena de mando. 
NADIE
 debe pasarse por encima de este orden, 
no importa cuán inteligente,
 sabio, o entendido se crea, o sea.
 Si, para dar un ejemplo, 
usted ora a Ieshúah, 
porque así se lo enseñaron,
 en vez de orar a ELOHIM 
en el nombre de Ieshúah, 
usted está rompiendo la cadena de mando; 
si usted consulta su problema personal 
con una persona que no es su rabino mesiánico 
o las personas que él designó para el efecto, 
usted está rompiendo la cadena de mando. 
Si en su hogar,
 es la esposa o alguno de sus hijos/as
 la que lleva el mando, 
se está rompiendo la cadena de mando. 
Todo rompimiento de esta cadena tiene un precio, 
y ese precio es altísimo,
 aunque quizás todavía usted no lo vea; 
o quizás por eso es que NADA le está saliendo bien.

 Fíjese cómo ELOHIM le instruye a Iehoshúah
 paso por paso: 
“Ahora, (1) levántate y (2) cruza el Iardén...”
 Las órdenes para actuar deben venir de Él,
 no de nuestra mente 
ni de la de nuestro líder. 
Las batallas tienen que ser dirigidas por Elohím, 
no por los hombres—
si es que queremos ganarlas.
 Para perder,
 hay cien maneras de hacerlo.

 Para ganar,
 hay una sola manera:
 “Soméntanse, pues a Elohím;

 resistid al satán y huirá de ustedes” 
(Iaakóv 4:7). 
“Sométanse” 
significa que NADA 
debe ser iniciado por nuestros deseos o voluntad 
o “sabiduría” humana. 
No debemos dar UN paso,
 aunque sepamos lo que hacer,
 si Él no nos indica así hacerlo. 
Esto nos evitará multitud de problemas el día de mañana.

 Tercero, Elohím YA TIENE preparada la tierra de Israel para nosotros. 
Le dijo Elohím a Iehoshúah:
 “heredarás la tierra” (Ieh. 1: 2), 
que son casi las mismas palabras
 que le dijo a Avrám,
 que “deja tu tierra y tu parentela 
y vete a la tierra que Yo te mostraré”.
 “La tierra” 
es el lugar específico que Elohím
 tiene para prosperarnos, 
para hacernos crecer,
 para darnos en herencia. 

La tierra es un regalo que Elohím
 tiene para cada uno de nosotros, 
pero la tierra es diferente para cada uno:
 uno está en cierto país
 y allí es donde Elohím desea que esté;
 mientras otro está en otro país 
y allí es exactamente donde Elohím desea que esté

 y crezca y se alimente de Su alimento, 
la Toráh.

Estar en el lugar adecuado,
 en el momento adecuado,
 entonces, 
es extremadamente importante
 para cumplir nuestro destino,
 que ya está escrito, 
por Elohím. 

Sólo tenemos que obedecerle
 y Él nos revelará 
lo que tiene para cada uno de nosotros.
 ¿Está usted en el lugar adecuado,
 donde Elohím lo quiere? 
¿O está usted inseguro de dónde 
exactamente es donde Elohím desea que esté? 
Debe averiguarlo,
 para así cumplir Su voluntad 
y el destino que Elohím tiene escrito para usted.

 Pero tenemos que movernos en SU tiempo,
 en SU momento,
 cuando ÉL nos lo diga,
 no cuando nosotros queremos hacerlo 
y cómo nosotros queremos hacerlo
 y “cruzar el Iardén”,
 que significa tomar decisiones
 de hacer todo lo que Elohím nos ordena.
 Probablemente,
 esta es la regla más difícil de todas.

 En Ieh. 1:5 continúa diciendo ELOHIM: 
“Nadie te podrá enfrentar mientras vivas. 
Así como estuve con Moshéh,
 así estaré contigo; 
No te fallaré ni te abandonaré”.
 Si queremos tener triunfo tras triunfo,
 debemos seguir esta regla, 
SIEMPRE.

 En el v. 6 dice de nuevo: 
“¡Jazák ve emátz!/Sé fuerte y ten coraje! 
¿Qué significa “sé fuerte”?
 Podemos ser fuertes 
en nuestros espíritus,
 en nuestras mentes 
y/o en nuestros cuerpos físicos
 y podemos ser fuertes 
en todas las tres áreas, 
lo cual es ideal, 
ya que no existen “puertas abiertas” 
que ha satán pueda usar para atacarnos. 
Si nuestras mentes son fuertes,
 pero nuestro espíritu es débil, 
si no tenemos ninguna de las matanót/regalos/
”dones” del Rúaj ha Kódesh, 
nuestra vida espiritual se estanca
 y no crecemos como debiéramos, 
que es, continuamente.

 Las matanót son demostración 
del Poder/Gvuráh de Elohím, 
específicamente del Rúaj ha Kódesh. 

Si vivimos sin Poder, 
nuestra vida espiritual va a sufrir, 
y sólo tendremos reglas humanas o físicas, 
pero no espirituales.

 En la otra área, 
en la de nuestra mente, 
primero que nada 
debemos estar fuertes 
en nuestras creencias mesiánicas. 
Si nuestras creencias son sólo mentales, 
o parcialmente ciertas 
y parcialmente equivocadas, 
esto será otra puerta abierta 
 para que ha satán introduzca 
más y más 
error en nuestra mente, 
y más y más problemas mentales de todo tipo, 
hasta que abandonemos a Elohím por completo,
 que es su meta final para todos.

 Si tenemos fuerza en nuestras creencias, 
y nadie nos puede hacer caer o desviar de ellas, 
somos fuertes en ésa área, 
como Elohím lo desea.

 Tenemos que adquirir, también,
 el hábito de verlo todo 
y a todos con los ojos de Elohím, 
tanto lo bueno, 
lo no tan bueno
 como lo malo que nos sucede 
y sacar una enseñanza de cada cosa,
 entendiendo que todo viene de Elohím 
(Rom. 8:28)
 para nuestro bien, 
aun lo malo y lo no bueno. 
Esto no es automático,
 como decíamos. 
Es un hábito, y como todo hábito,
 comienza como una telaraña,
 debilísima, 
pronta a romperse con un soplido,
 y termina siendo cadenas de hierro, 
que nadie puede romper.

 Pero los hábitos se forman a partir de nuestra voluntad
 y de nuestra perseverancia 
y de entender, como Iehoshúah le fue dicho, 
que Elohím estaba con él,
 y que no desmayara, 
porque El no lo iba a abandonar
 ni a dejar de ayudar.
 ESO es lo que debemos comenzar a creer 
nosotros también.

 Nuestro cuerpo tampoco debe flaquear, 
ya sea por cansancio de nuestro trabajo, 
o desgana, o pura haraganería, 
porque así jamás vamos a tener éxito en nada,
 y menos que menos
 en vencer a ha satán. 
Debemos hacer descansar nuestro cuerpo 
lo suficiente como para que nuestra mente
 y nuestro espíritu descansen también, 
de modo que tengamos fuerzas
 para crecer espiritualmente, 
que es el propósito de Elohím 
para nuestras vidas.

  “¡Ten coraje/Emátz!” significa
 “persevera”, 
vence las dificultades,
 y que éstas no te venzan a ti.


 La lucha es sin cuartel, 
y no todos tenemos carácter de soldado; 
muchos de nosotros no tenemos ánimo
 para luchar y nos dejamos vencer 
a la primera oportunidad.
 En cuanto se nos presentan dificultades, 
“tiramos la toalla”
 y no queremos seguir luchando. 
Esta es la peor actitud que podemos tener, 
porque ha satán es lo que está esperando: 
convertirnos a todos en “civiles” espirituales, 
que no desean pelear,
 que desmayen fácilmente,
 así los puede vencer sin problemas. 
Elohím, en cambio,
 desea de nosotros que adquieramos el ánimo 
y el carácter de un soldado en pie de guerra 
y que nos impongamos, 
que perseveremos,
 no importan las dificultades,
 no importan las trabas 
que se levantan delante nuestro.
 Sólo así venceremos 
y tendremos nuestro premio al final, 
en ESTA vida así como en la otra. 

Por algo, el “sé fuerte y valiente”
 se repite en el Tanáj varias veces, 
como vimos.

 Tener coraje, significa, 
también algo MUY importante 
y clave para estos últimos tiempos/iomím ha kétz: 

no dejarnos intimidar

 por lo que vemos con nuestros ojos físicos 
y nuestro ánimo
 y nuestra fe/emunáh y confianza/bitajón 
van a tener oportunidades de flaquear. 
En el mundo espiritual,
 estamos cubiertos por nuestra fe y nuestra confianza en Elohím
 como si tuviésemos puestas
 varias “capas” espirituales sobre nuestros hombros.
 Es decir,
 estamos cubiertos de capa tras capa de emunáh
 y de bitajón 
que nos protege de lo que se ve 
y que hemos adquirido en años de crecimiento espiritual 
al lado de Elohím.
 Sin embargo, si con nuestra mente, 
dejamos de creer y dejamos de confiar en que Él nos está protegiendo 
y nos está acompañando, 
aun en los momentos más duros,
 y que nos acompañará siempre,
 estas capas de fe/emunáh y de confianza/bitajón disminuyen
 hasta desaparecer
 y sin la protección de nuestra adquirida confianza y fe espirituales,
 comenzamos a ser intimidados 
psicológicamente
 y a sentir temor y ansiedad,
 como todo el mundo no creyente
 que nos rodea.
 Es por eso, que Elohím le dijo a Iehoshúah: 
“¡Sé fuerte y valiente! 
No te dejes intimidar 
por lo que ven tus ojos físicos, 
sino que confía en Mí”.

 La mejor manera de hacer esto es repetir cada día 
en la hora de nuestras oraciones diarias: 
“Elohím desea que sea fuerte y valiente,
 que no me deje intimidar por lo que vendrá. 
Elohím está conmigo; 
no me dejará ni me abandonará”. 
¡Y eso es una verdad!

 Continuó diciendo ELOHIM
 en Ieh. 1:7: “Sé fuerte y muy valiente en tener cuidado
 de todo lo que hay que cumplir en la Toráh 
que Moshéh, mi sirviente les ordenó que cumplan; 
no se desvíen ni a izquierda ni a derecha;
 entonces tendrán éxito en todo lo que hagan.”
 Para “tener cuidado” 
hay que meditar en la Toráh; 
hay que pedir revelación 
para aquellos pasajes que no entendemos en profundidad. 
Como siempre hemos enseñado,
 la Verdad absoluta
 sólo viene por revelación 
de Elohím, 

no por enseñanzas humanas,

 como dijo el Rébe Shául 
(Gál. 1:11-12). 
La Toráh tiene varios niveles de comprensión:

para los niños espirituales,
 es “sencilla y fácil”,
 porque son niños y no entienden otra cosa;
 pero para los jóvenes y adultos espirituales,
 la Toráh tiene continuamente
 más y más niveles de revelación,
 que debemos clamar a Elohím que nos la dé, 
para que entendamos más y más cada día.
 Vemos así,
 que el éxito
 y la prosperidad de que nos habla Elohím, 
significa un seguir la Toráh,
 un estudiarla, meditarla, 
recibir revelación sobre ella, 
para que el fruto sea una vida recta,
 como Él desea que seamos, 
con el fruto del Rúaj ha Kódesh de que habla Gál. 5:22: 
“Amor sacrificial/ahaváh, gozo, paz/shalóm, paciencia, perserverancia, bondad, fidelidad, humildad y control de uno mismo, 
que vienen de ser “dirigidos
 (continuamente)
 por el Rúaj de Elohím”,
 como el libro de Romanos 8:14 nos enseña.
 ¡Que el Elohím de Israel 
y el Mashíaj de Israel
 les dé un shabát lleno de Su shalóm báit,
les desea Julio Dam, su familia y sinagoga mesiánica!
 REBE JULIO DAM Y RÉBETZN SARITA DE DAM,