01 septiembre, 2012


Parasháh 
No.50
"KI TA VOH/CUANDO VENGAS"
Lectura de la Toráh:
Devarim/Asuntos/"Dt.":26:1-29:8
Haftaráh:
 Ieshaiahu/Is.60:1:22
Por
Julio Dam
Rébe Mesiánico 
COMENTARIO DE LA PARASHÁH 
CÓMO RECIBIR FRECUENTEMENTE BRAJÓT
BENDICIONES DE ELOHÍM  

Esta parasháh tiene una importante lección 
para nosotros,
 ya que trata de enseñarnos 
cómo recibir brajót/bendiciones perfectas/shalém de Elohím 
y cómo NO recibirlas, 
es decir, cómo recibir maldiciones de Él,
 o por lo menos, cómo recibir brajót imperfectas. 
En efecto, hay maneras 
de recibir bendiciones/brajót de Elohím completas, perfectas,
 de modo que vuelvan a nosotros,
 una y otra vez y sigamos recibiéndolas toda la vida casi.
 Y existe una manera de recibirlas mal, 
y por lo tanto, existe la posibilidad que dejemos de recibirlas, 
porque no hemos sabido completarlas,
 sino que las hemos arruinado en el camino; 

también existe la posibilidad de recibir maldiciones de Elohím. 
Existe un proceso perfecto, completo, 
por el que una brajáh debe caminar
 y muchos procesos imperfectos, defectuosos,
 por el que no deberíamos dejar que caminen.
 Mas, comencemos por el principio: 

¿qué es una brajáh? 
La palabra tiene las siguientes connotaciones,
 de acuerdo a su escritura en el idioma original,
 el hebreo: 
la Bét (b) significa “dualidad”, “dos”, 
como el Universo, hecho de bien y de mal, 
de obscuridad y de luz, 
masculino y femenino,
 positivo y negativo, 
dos lujót/tabletas deMitzvót/Mandamientos y,
 obviamente, “bendición/brajáh”. 
La “bét” es la primera letra de la Toráh:
 “Be Reshít...” La palabra “brajáh” viene de “rodilla”, 
“bérej”, y arrodillarse (humillarse) delante de ADONÁI. 

Esta es la primera clave del proceso: 
nosotros, Sus criaturas, Su creación,

 debemos arrodillarnos,
 humillarnos delante de nuestro Creador.

 Esto comienza el proceso de la brajáh shlemáh/perfecta. 
Pero veamos los siete pasos en su totalidad.

LOS SIETE PASOS
 PARA UNA BRAJÁH SHLEMÁH/PERFECTA 

1.       Arrodillarnos en humildad para recibir de Elohím 
todas las bendiciones que Él desee darnos. 
2.       Averiguar qué es lo que Él desea darnos
 como bendición y pedirlo. 
(Por medio de lamatanáh/regalo de profecía, 
o por preguntar en la Toráh.) 
3.       Agradecer en amor y en relación de amistad 
lo que nuestro Elohím desea darnos.  
4.       Al recibir la brajáh, ACEPTARLA, en todos sus aspectos. 
5.       Conquistar lo negativo de la brajáh. 
6.       Manejar la brajáh en todos sus aspectos. 
7.       Dar bikurím/”primeros frutos” a Elohím de cada brajáh. 
1.  Arrodillarnos en humildad
para recibir de Elohím todas las
bendiciones que Él desee darnos. 

La humildad frente a ADONÁI 
es una de las primeras virtudes que debemos desarrollar.
 Es una actitud tanto mental como espiritual 
que se debe reflejar en lo físico con el acto de arrodillarnos. 
Muestra a todo el mundo espiritual que estamos en la actitud mental 
y espiritual correcta delante de nuestro Elohím. 

Los grandes hombres de Elohím, 
como el rey Davíd,
el rey Shlómoh 
y el profeta Daniel
 se arrodillaban delante de ADONÁI
 para orar  y para hablarle 
y así debemos hacer nosotros,
 con la cabeza en el piso y las rodillas en tierra 
(o sobre la cama).
 Hemos visto personalmente a creyentes 
que se han rehusado a arrodillarse, 
y han llegado a gritarnos, lo que sólo nos demostró 
lo importante y lo difícil que es,
 espiritualmente hablando, 
para ellos el hacerlo.  

La humildad es la llave 

que nos abre la puerta de la obediencia
 y ésta es la puerta hacia la recámara privada de Elohím 
en Su Eijál/Palacio. 
Si no hay humildad, 
no se le permite la entrada a la recámara,
 y sin entrar, 
no puede haber intimidad alguna con El. 

Esta humildad 
se refleja en el trato con los demás. 
Es difícil ser humilde con Elohím 
y soberbio y orgulloso con la gente.

2. Averiguar qué es lo que El desea darnos como bendición
 y pedirlo. (Por medio de la matanáh/regalo de profecía, o por preguntar en la Toráh.) 

Hay manera de orar 
que son extremadamente eficientes
 y hay técnicas de oración          extremadamente inútiles e ineficientes.

            La manera más eficiente de                 orar es pedir
lo que ADONÁI 
nos ha dicho que pidamos,
 ya que si Él lo ha dicho,
 es porque lo va a dar.

 La manera más ineficiente e inútil de orar
 es pedir lo que se nos ocurre, 
sin pensar siquiera si es algo que Elohím desea darnos
 o no o está predestinado a que sea así o no.

 En este último ejemplo, 
tenemos los tipos de oraciones
 de  “Estas siempre están aprendiendo 
y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” 
como dice 2ª Tim. 3:7. 
Las oraciones de estas personas reflejan este 
“nunca pueden llegar”:
 están llenas de jével/”aire 
que sube de la podredumbre”, 
pedidos mentales y carnales,
 con muy poca o ninguna sintonía con la Voluntad de Elohím. 
Este es el tipo de oración de los que oran lo mismo
 por treinta o cuarenta años
 y jamás obtienen respuesta, 
porque “pedís mal, para vuestros deleites,” 
como ya nos advirtió el Rébe Ieshúa que no oráramos. 

3. Agradecer en amor y en relación de amistad 
lo que nuestro Elohím desea darnos. 
Una de las cosas más apreciadas para Elohím
 es nuestro agradecimiento,
 aún el que viene por adelantado.
 Nuestra relación con ADONÁI
 a través de tener al Rébe 
Ieshúa dentro nuestro 
se debe reflejar en todo,

 pero especialmente
 en amor/Ahaváh espiritual 

y en relación de amistad con El.
 Dentro de ese “aire/rúaj” espiritual,
 el agradecer por adelantado “aceita” las relaciones 
con Elohím.

4. Al recibir la brajáh, ACEPTARLA, en todos sus aspectos. 
Una de las cosas más incomprendidas
 en la relación con Elohím 
es entender que TODO lo que recibimos
 es una brajáh de Él.

 Por lo tanto, debemos aprender a aceptarla,
 con todo nuestro ser en tres dimensiones:
 con nuestra mente, primeramente,
 con nuestro rúaj y con nuestro cuerpo.
 Esto no solo no se sabe,
 sino que probablemente por esa razón,
 no se hace. 
Ni entendemos que hasta una cosa desagradable,
 como una enfermedad 
justo en el medio de un período intenso de trabajo 
puede ser una brajáh de Elohím, 
sino que tampoco entendemos
 que debemos tener ACEPTACIÓN para todo 
lo que El nos envía. 
La aceptación no es nada fácil,
 muchas veces. Un niño quiere una bicicleta 
para su cumpleaños, 
y los padres le regalan un pantalón, 
que no es no lo que quería, 
pero sí lo que necesitaba.  
Elohím hace igual:

 nos da brajót que necesitábamos 
para nuestro crecimiento, 

no “juguetes” mentales o físicos,
 que queríamos, pero no necesitábamos. 

Muchas de las cosas que nos suceden 
son brajót de Elohím 
que no reconocemos y que por lo tanto, 
no aceptamos. 
La aceptación es fundamental 
para nuestro continuo crecimiento,
 ya que lo contrario de la aceptación, 
obviamente, es el rechazo. 
Al rechazar, no absorbemos lo que Elohím quería decirnos 
a través de la brajáh y nos estancamos
—en esa área—
por lo menos. 
Elohím es unmoréh/maestro infinito, 
como infinito número de lecciones para nosotros. 
Todo lo que nos sucede, 
aún lo desagradable y lo malo,
 es una lección
 para que la aprendamos. 
Pero para aprender 
tenemos que aceptar primero lo que nos toca. 
El quejarnos, el llorar, el protestar, 
sólo son reacciones de malos alumnos, 
¡y los malos alumnos 
REPITEN EL AÑO! 

5. Conquistar lo negativo de
la brajáh. 
Esto es lo que ADONÁI le dijo a Moshéh: 
“y tomes posesión de ella”.
 Una brajáh puede y casi siempre tiene aspectos negativos 
en ella, que debemos conquistar y vencer,
 para transformar la brajáh en eso: 
en una bendición.
 Si no conquistamos aquellos aspectos negativos, 
la brajáh se vuelve en una maldición. 
Por ejemplo,
 si Elohím nos envía un regalo de dinero en efectivo 
a través de alguna deuda que hace años 
que no nos la pagaban, 
debemos entender que esa brajáh tiene aspectos negativos: el dinero puede volverse un hábito,
 una codicia del corazón,
 o podemos usarlo indebidamente, 
para pecar, 

aunque más no sea que para comprar un kilo de masitas dulces que NO necesitamos
 para nuestro peso excedido.

 El dinero tiene aspectos negativos 
como el uso peligroso:
 un auto nuevo da como tentación 
el correr excesivamente con él,
 poniendo en peligro nuestra vida.  

6. Manejar la brajáh en
todos sus aspectos. 
ADONÁI le dijo a Moshéh: 
“y te establecerás en ella”. 
Establecerse es dominar ese lugar o cosa 
que constituye nuestra brajáh, 
manejarla para nuestro provecho y manutención. 
Para manejar algo debemos entenderlo primero. 
Muchas brajót que vienen de Elohím se convierten en maldición 
porque no supimos manejarla.
 Esto es especialmente cierto en los que no son judíos de sangre. 
Los judíos de sangre
 sabemos cómo manejar cualquier bien económico, 
con mucha mejor visión que los judíos por fe. 
Esto viene por herencia y por cultura. 
La cultura judía está basada en hacer las cosas 
con “ídishe kóp”, con “mente judía”,
 lo cual automáticamente significa saber cuándo se puede gastar (cuando se tiene de sobra),
 y cuándo no gastar (cuando se está escaso). 
La cultura judía en la familia 
trae al judío por sangre un conocimiento casi instintivo 
(por lo frecuente) del funcionamiento de muchas cosas en el mundo que el judío por fe no tiene, 
porque no ha tenido esa cultura judía en su infancia. 
Heredar una casa,
 para dar un ejemplo de muchos, 
para un judío de sangre, 
es una brajáh que va a saber manejar; 
no se puede decir lo mismo de un judío por fe,
 ya que le falta el “ídishe kóp”, la mente judía 
que le dirá cómo manejar la administración de esa casa 
para que nunca traiga más que brajót económicas. 
Todo esto sin mencionar que el pueblo judío por sangre 
tiene una bendición/brajáh especial de parte de Elohím 
en lo económico, 
aparte de las bendiciones espirituales.
7.  Compartir la brajáh con Elohím. 
ESO es darle los bikurím a Él. 
Muchos de nosotros, si no todos,
 disfrutamos solos de las brajot que Elohím nos envía,
 sin pensar que una de las maneras más satisfactorias 
y beneficiosas que podemos hacer 
con las brajót que recibimos es COMPARTIRLAS 
con el que nos las envió, Elohím. 
Así, no sólo agradecemos en alguna forma al Dador,
 sino que efectuamos lo que la “bét” 
(dualidad del mundo) 
representa: la división, en una re-unión con Elohím, 
elálef, (a), el Único. 
Lo dual se transforma así en único,
 el dos se une en Uno. 
Los bikurím son la esencia de la cosecha,
 que Elohím nos dice en Dvarím/”Dt.” 26:2 
que debemos llevar para hacer Kidúsh ha Shém, 
Santificar el Nombre Santo de ADONÁI. 
¿Cuál es la esencia de la brajáh 
que estamos disfrutando ahora de Su parte? 
Debemos analizarlo y darle los bikurím a Él.
 Esta es la UNICA manera en que la brajáh dada por Elohím vuelve a Él, 
y se hace shalém/completa, perfecta,
 ya que da una vuelta completa: 
de Elohím a nosotros y de nosotros a El de vuelta, 
a través de los bikurím,
 para comenzar un nuevo ciclo de brajót/bendiciones. 
Elohím hizo el Universo para divertirse con nosotros, 
para pasarla en nuestra compañía. 
Cuando le damos los bikurím, 
estamos renovando el ciclo, 
y propiciando que El nos siga bendiciendo con más y más brajót, para que vuelvan al Dador.
 A través de los bikurím, 
nos unimos a El en un ciclo repetible debrajáh,
 aceptación, sujección, 
dominio, bikurím y una nueva brajáh. 

 ¡UN FELIZ SHABÁT!

31 agosto, 2012

PARASHÁH
 No. 49:
 KI TETZÁH/CUANDO SALGAS (PARA LA GUERRA)
14 DEL MES SEXTO DEL 5772
1 DEL MES  DE  SETIEMBRE DEL 2012
Parasháh: Dvarím/Asuntos/”Dt.” 21:10-25:19
Haftaráh: Ieshaiáhu/Is. 54:1:10
Brit ha Dashah: Mt.19:1-12/Mt.5:31
Julio Dam
Rébe Mesiánico
 
PARASHÁT
 KI TETZÉH/CUANDO SALGAS
 
“LOS VALORES DE ELOHÍM VERSUS LOS
  VALORES DEL MUNDO”
 
 Dvarím/Asuntos Si uno lee esta parasháh, y en realidad, todo el libro de /”Dt.”, puede ver que está lleno de mandatos diversos, sobre toda clase de situaciones diarias que aparecen en la vida de cada persona y cómo Elohím desea que nos enfrentemos con esas situaciones. Este libro nos da una buena idea de lo que la Toráh en general es: un “Manual de Conducta y de Ética”. En Dvarím, al principio de esta parasháh, nos instruye cómo tenían los israelíes que comportarse si conquistaban una mujer gentil en el medio de una guerra, qué hacer con ella y cómo ella debía tratarse a sí misma (cortarse el cabello y dejarse crecer las uñas,
 para olvidar su pasado y su cultura gói/pagana).
El mundo también tiene “Torót” diversas, “manuales” que nos enseñan cómo conseguir lo que queremos. ¿Y qué es lo que el mundo nos enseña? A tener éxito. ¿Qué significado tiene el éxito para el mundo? ¿Qué clase de éxito nos muestra el mundo? El dinero, el poder, el sexo, la venganza, la codicia, el tener, tener y tener más y más, el acumular. Este el “manual” del mundo acerca del éxito. Estos son los pobres “valores” que el mundo entero tiene como caros. Y nos vende estos valores de todas las maneras que puede: por la TV, por las amistades mundanas y hasta no mundanas, por las conversaciones casuales, por los periódicos, por todos los medios que pueda para entrar y ensuciar nuestra mente y nuestro hogar, y la mente de nuestros hijos y familiares con sus “valores,” que sólo conducen a la muerte y al polvo de donde venimos. ¿Es esto lo que queremos para nosotros, para nuestros hijos? ¿Son estos los valores que deseamos para nosotros y nuestros hermanos en la fe?
Mas Elohím, en el libro de Dvarím nos habla de otros valores, de otros comportamientos, de otras ambiciones y especialmente, de otro tipo de conducta. Podemos definirlos sucintamente como:
 “Escuchar, aprender, enseñar, guardar, hacer, y perpetuar”.
 
1.ESCUCHAR
 
Elohím nos dio dos oídos y una sola lengua; ¿no será señal para indicarnos que debemos hablar menos y escuchar más? Su Pueblo le dijo: “Nishmáh ve naaséh/Escucharemos y haremos”. En otras palabras, PRIMERO “escucharemos” y recién después, “haremos.”
En cambio, vivimos en una época en la cual nadie escucha. Todos tratamos de hablar al mismo tiempo; todos decimos lo que pensamos y aun lo que todavía no hemos pensado, con tal de decir algo. Sin embargo, la sabiduría espiritual/jajmáh viene  de escuchar a Elohím; de callar y estarse en silencio, esperando las palabras de El para nosotros, para nuestra vida, para este día; para este problema que tenemos hoy; para nuestro cónyuge, para nuestra familia.
 
Elohím es nuestro Esposo; nosotros somos Su Prometida (Rev. 22). Debemos escucharlo atentamente, a ver si pescamos alguna palabra para nosotros y la guardamos en una caja de oro y la abrimos todos los días, pensando: “Esto me lo dijo Elohím mismo, el Creador del Universo.” Sin embargo, no es así como vivimos, sino al revés: tratamos de que los demás nos escuchen a nosotros; tenemos tantas cosas “importantes” que decir que ya no tenemos tiempo de escuchar. Somos nosotros los que pensamos que tenemos grandes cosas que decirle a los demás. Debemos parar este tipo tóxico de actitud y recapacitar y comenzar a hablar menos y menos y a escuchar lo que los demás desean decirnos, especialmente si es sobre nosotros mismos.
Elohím nos dice en Dvarím/Deuteronomio 12:28: “Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, cuando hiciereis lo bueno y lo recto en los ojos de ADONÁI tu Elohím”. Aquí hay una promesa definida para nuestra bendición: “para que te vaya bien a ti y a tus hijos...para siempre.” Lo único que Elohím nos pide es que “guardemos” y “escuchemos todas estas palabras.” No es demasiado, ¿no es así?
      Dice también Elohím en la Tehiláh/Canto de Alabanza/
“Sal.” 50:7:  “Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha Israel, testificaré contra ti: Yo soy Elohím, el Elohím tuyo”.
¿Estamos escuchándolo? El nos está hablando en este  mismo momento, quizás por medio de esta parasháh. ¿Estamos prestándole atención, o estamos en cosas “más importantes,” como en camino a la peluquería, o al restaurante?
      Elohím nos puede hablar no sólo en nuestros oídos espirituales, audiblemente, sino también por medio de Su Tanáj, de un sueño, de una parasháh o de las palabras de nuestro mejor amigo/a, o simultáneamente, por medio de varios de estos medios. Debemos acostumbrarnos a ello, y es más, deberíamos orar pidiendo que nos hable, para saber muchas cosas sobre nosotros mismos y nuestro destino en Sus ojos que no sabemos, muchos de nosotros.
 
2. APRENDER
   
       Lo segundo que debemos hacer después de escuchar, es aprender. ¿Para qué escuchar, si es que no vamos a aprender nada de ello? Existe lo que se llama “el proceso enseñanza-aprendizaje,” es decir, cuando hay un maestro y un alumno, existe un simultáneo enseñar-aprender. De nada sirve que haya un maestro si el alumno no está dispuesto o abierto a escuchar y a aprender. Toda nuestra vida con Elohím es un constante proceso de aprendizaje y de cambio, que viene del aprender. El sólo escuchar no trae cambio alguno. Si ese escuchar es practicado, allí se convierte en aprendizaje y la enseñanza tiene su fruto. Si todo queda en los oídos, no ha habido ningún cambio ni ningún aprendizaje. En nuestra opinión, la enseñanza-aprendizaje comienza con el alumno, no con el maestro, ya que es este último el que debe estar abierto para la enseñanza. De otro modo, la enseñanza es semillas que “caen al costado del camino” como dice Matitiáhu.
       La principal característica de un buen aprendizaje es una mente abierta, como ya hemos hablado en nuestro libro, “Los Diez Candados Mentales en ‘Romanos’ y las Escrituras.” Muchos de nosotros, sin darnos cuenta, caminamos con la mente cerrada para muchos temas, entre ellos las cosas de Elohím. Quizás El desea enseñarnos grandes verdades, grandes revelaciones, pero nosotros “ya sabemos todo.” ¿Qué se le puede enseñar a alguien que ya “sabe todo”? Hay un momento de criticar y de juzgar lo que nos están tratando de enseñar, pero no es inmediatamente después que nos lo dicen, sino que debemos masticar lo que nos están enseñando y revisándolo con el Tanáj, el N.T. y lo que ya sabemos seguro que es así. De otro modo, estaremos siempre con “el sombrero crítico” puesto toda la vida, y Elohím no podrá enseñarnos nada y muy pronto dejará de probar con nosotros, que hemos demostrado que no queremos aprender más.
       La segunda característica de un buen aprendizaje es que nosotros mismos somos sus mejores alumnos. ¿Cómo se prueba esto? Haciendo nosotros mismos lo que el aprendizaje nos indica que hagamos. Si, en el caso del Judaísmo Mesiánico, se habla de una renovación de nuestro vocabulario, ya que “Jesús,” “Cristo,”  “Dios,” “Navidad” “domingo,” etc. son paganos, debemos mostrar que somos buenos alumnos, descartando ese vocabulario, tanto exteriormente, al hablar, como interiormente, es decir, entendiendo en nuestra mente y en nuestro espíritu que en realidad lo son, y que no corresponden con Ieshúa, Mashíaj, Elohím y las fiestas del Tanáj y el shabát, respectivamente.
Aprender significa cambiar de manera de pensar, de hablar y de actuar. Si decimos que hemos aprendido lo mencionado arriba, pero seguimos pensando, hablando y actuando “Jesús,” “Cristo,” etc. como se puede ver en lugares en Internet que se dicen “Mesiánicos,” la verdad salta a la vista. “La mona, aunque se vista de seda, mona se queda,” dice el refrán en castellano, ¿no es así? Este cambio es tanto interior como exterior, como decíamos más arriba.
Segundo, este cambio debe ser CONTINUO y sin cesar. No podemos llegar al 2004 y decidir: “Bueno, ya he aprendido todo lo que necesito del Judaísmo Mesiánico.” El que piensa así, se ha ESTANCADO, por su propia decisión, en el 2004. Elohím tiene NUEVAS REVELACIONES para usted y para mí, continuamente. ¿Está usted dispuesto a rechazarlas porque “ya sabe todo”? NO es un curso de acción de un sabio espiritual/jajám y todos debemos tener como meta el serlo. Por ejemplo, en el 1996, cuando nuestros primeros artículos aparecieron en Internet, llamábamos “Brit Ha Jadasháh”/Pacto Renovado al N.T. y muchos, tanto en castellano como en inglés, ahora llaman así al N.T. Mas hace aproximadamente dos años que Elohím nos ha revelado que el N.T. NO es el Pacto Renovado de Irmiáhu/”Jer.” 31:31-33, por lo que ahora hacemos una distinción entre los dos en nuestras parashót y en nuestros libros, como usted puede notar en nuestras parashót.
Tercero, el verdadero aprendizaje es producto de una decisión tomada, no de una intención soñada. Debemos DECIDIRNOS con mayúsculas a aprender algo y a incorporarlo a nuestro carácter, a nuestra personalidad y a nuestras creencias. Si esto último no sucede, no hemos aprendido en realidad; sólo estamos jugando con la “posibilidad” de aprender algo, que, lo más probable, es que nunca apliquemos para nada en nuestra vida, por lo que no podemos llamar a eso “aprender.”
¿Y qué desea Elohím que aprendamos, más que nada? Un estilo de vida “Toráh-cico,” es decir, de acuerdo con la Toráh. No de acuerdo a como NOSOTROS creemos que tenemos que comportarnos, sino de acuerdo a lo que El dejó ya hace 4000 años escrito que debíamos comportarnos. Las reglas ya están allí hace siglos. Lo que todavía no está allí, lo que brilla por su ausencia es nuestra obediencia.
     
 
3. ENSEÑAR
 
Después de nuestro aprender, viene la etapa natural a continuación: la de enseñar a los demás, lo que Elohím nos enseñó a nosotros, primero que nada con el ejemplo. Debemos dar un testimonio de vida de que estamos tratando de cumplir lo que El quiere que cumplamos, y nuestra conducta con los demás debe reflejar este propósito. En segundo lugar, debemos enseñar a los demás lo que hemos aprendido a un altísimo costo.
 
4. HACER Y GUARDAR
 
Este enseñar, como decíamos, es más que nada práctico. Nosotros debemos hacer lo que enseñamos y corregir a aquellos que desean aprender y desean ser corregidos. Los que no desean ser corregidos, debemos dejarlos así hasta que adquieran el hábito y el deseo de serlo. Hacer otra cosa es discutir, lo cual no es bueno ni es de Elohím. Elohím dejó una cadena de mando que debemos de entrar en y someternos. El que no desea entrar en esa cadena de mando y no desea aprender, se deberá estacionar en el lugar donde se encuentra y esperar que estos dos conceptos sean de su aceptación y así entrar—recién--a funcionar dentro del Mimshélet ha Shamáim/Dominio de ADONÁI/”Reino de los Cielos.”   
 
5. PERPETUAR
  
Cómo última regla, debemos aprender a perpetuar lo que hemos escuchado, aprendido, guardado y hecho por y para Elohím. Esto lo ha hecho muy bien el Judaísmo en los últimos 3300 años, donde a pesar de las constantes persecuciones anti-judías en todos los países del mundo, de los pogróms contra nosotros en toda la historia, el Pueblo de Elohím sigue vivo pese a todas las probabilidades, sigue cumpliendo la Toráh pese a todas las leyes y prohibiciones cristianas y musulmanas en su contra y sobrevivirá para, al fin, reconocer al verdadero Mashíaj, al hijo de David/ben Davíd, Ieshúa, ADONÁI con “traje de carne.”
        ESTE es el éxito verdadero en el mundo. Este es el éxito eterno que Elohím desea para cada uno de nosotros. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio?
 
¡UN FELIZ SHABÁT!

24 agosto, 2012

PARASHÁH
 No. 48
 SHOFTÍM/JUECES
2 DEL MES SEXTO DEL 5772
25 DEL MES  DE  AGOSTO DEL 2012
Parasháh: Dvarím/Asuntos/”Dt.” 16:18-21:17
Haftaráh: Ieshaiáhu/Is. 51:12-52:12
Brit Ha Dashah: Mt.18:15-22
Por
Julio Dam
Rébe Mesiánico
 
COMENTARIO DE LA PARASHÁH
“CÓMO SER
TAMÍM/ÍNTEGROS”
        
         Esta parasháh/porción de la Toráh
nos habla de cómo gobernar Israel
 y de cómo administrar justicia correctamente
—a los ojos de Elohím.
 La palabra clave de esta parasháh
 es “tamím/íntegro.”
 La palabra “tamím”
podemos traducirla de diversas formas,
 que nos aproximan a la idea de Elohím:
 “honesto, con códigos morales,
 puro, perfecto, completo (que no le falta nada),
 valiente, sin vacilación.”
 Pero esta es una definición incompleta y de bajo nivel.
 Debemos profundizar hasta llegar al nivel más alto posible,
por medio de la revelación/guilúi.
         La parasháh no se limita a enseñar cómo administrar un país,
 sino también y especialmente cómo administrarnos a nosotros mismos
y a nuestra familia
 y lo podemos aplicar a nuestra sinagoga también.
 
         Tanto Nóaj como Avrám fueron llamados “tamím,”
tanto que luego de eso,
 Elohím le cambió el nombre a Avrám a AvraHám,
 agregándole la letra “héi” de su Nombre a Avrám,
con lo que quería significar que ahora Avrahám tenía algo de Elohím:
 era tamím/íntegro, valiente.
 Esta última connotación de “valiente”
es la que se le aplica a ambos, tanto a Nóaj como a Avrahám.
 Hacían lo que tenían que hacer,
 no importaba lo que los demás hacían.
Decían lo que tenían que decir,
 no importaba la reacción ni lo que los demás esperaban que dijeran.
 Pensaban lo que tenían que pensar,
 de acuerdo a lo que Elohím quería que piensen,
 sin importarles lo que los demás pensaban.

 ¡Aquí hay valentía!

No es nada fácil pensar, hablar o hacer lo que Elohím quiere que pensemos,
hablemos o hagamos,
 cuando todo el mundo está en contra nuestro.
Nos gusta complacer a los demás,

 aunque no nos importa tanto complacer a Elohím.

 Nos importa más “quedar bien” a los ojos de los demás
 y entonces pensamos, hablamos y hacemos cosas que a Elohím no le gusta u odia,

pero a la gente le complace y lo hacemos
 porque es más cómodo complacer a la gente
 y que ellos estén de acuerdo con nosotros y con nuestras ideas.

        Esto es doblemente cierto y doblemente fuerte en el campo religioso.
 Cuando escribimos algo que a la gente le gusta,
 nos llegan felicitaciones.
 Pero cuando escribimos algo que va contra la corriente,
 aunque sea una cita textual de la Toráh,
 nos llaman la atención,
y no les gusta,
 porque va en contra de lo que ellos creen y practican.

Somos seres humanos todos.
 Pero tenemos que decidir si complacemos a Elohím o a la gente y a la “moda.”
         La letra extra “héi” en el nombre de AvraHám
significa tener una relación con Elohím,
 tener PARTE de Elohím incorporado a nosotros,
hasta en nuestro nombre.
A esto debemos aspirar,
 no a las felicitaciones humanas,
 o en este caso, a las relaciones humanas.
 Es cierto, no vamos a tener muchos amigos así,

 pero sí vamos a tener UN Amigo,
 el único que cuenta:
Elohím.

El ve lo que pensamos, hablamos y hacemos
 y nos juzga de acuerdo a nuestra ignorancia o sapiencia sobre el tema.
 Si no sabemos algo, nos perdona;
pero desde el momento que sabemos algo
Y DESOBEDECEMOS
o simplemente lo ignoramos
porque es más cómodo o porque los demás están de acuerdo con ello,

 El ya no nos puede perdonar
 y estamos en pecado con El.

El creyente que dice “Jesús”
porque nunca supo que jamás hubo nadie que se llamó así hace 2000 años,

 no tiene ni tuvo culpa alguna en los últimos 1900 años de cristianismo,
 porque nadie se lo dijo.
 Pero ahora,
 que el Judaísmo Mesiánico existe
 y que se explica el verdadero nombre del rabino judío Ieshúa,
no hay excusa para seguir usando “Jesús,”

 y tampoco perdón. Ejemplos como éstos podríamos darlos por docenas.
Algunos serán bien recibidos
 (los que son practicados por nuestros lectores),
 y algunos serán muy mal recibidos,
 porque nuestros lectores creen diferentes.
 Lo importante en todo esto es volver al origen de nuestra parasháh:
ser tamím/íntegro.
 Qué dice la Toráh?
 ¿Está en la Toráh lo que pensamos, decimos o hacemos,
o lo hemos sacado de la tradición?
Estamos siendo tamím/íntegros al pensar,
 decir o hacer algo que NO está en la Toráh?
ESTA es la pregunta que nos deberíamos hacer,
 en vez de discutir y citar a este o aquel autor o versículo.
         La palabra “tamím” viene de “tám” que se traduce “simple” y “simplote.”
 Un niño es “tám,” no tiene complicaciones.
 Para él, si usted le explica algo,
 él lo acepta sin discusiones,
sin argumentos y con la emunáh shlemáh/fe total
 que es tan necesaria para todos nosotros.
 Fue por esa emunáh shlemáh de los niños que Ieshúa los alabó.
 Le explicamos a un niño que ADONÁI se puso un traje de carne
 y fue conocido como Ieshúa?
 Pues lo cree sin chistar y lo entiende mucho mejor que un adulto,
 que “ya sabe” que eso no es posible,
 o que ya cree que Ieshúa fue el Mesías pero no una Parte de Elohím,
como gran parte del Judaísmo Mesiánico ya cree.
         Debemos llegar a ser como Avrahám
 Y como un niño:
 como Avrahám, dejaremos entrar a Ieshúa dentro nuestro,
 como Avrám dejó entrar a ADONÁI
 y El le colocó la “H” en su nombre como señal de que lo hizo
y seremos—si lo dejamos—cada día un poco más como Él.
Si dejamos que seamos como niños,
 seremos más abiertos a la Verdad de Elohím,
y no discutiremos cada Verdad revelada de Elohím,
 sino que la aceptaremos,
 como verdaderos niños.
 (Eso NO significa, por otro lado, que debemos creer cualquier cosa que nos enseñen. Para eso tenemos el Rúaj ha Kódesh
que, dice el P.R. “los llevará a toda la verdad.”
Debemos preguntar al Rúaj,
 cosa que casi nadie hace,
 desafortunadamente.
 O creen o rechazan,
 pero no le preguntan al Rúaj
 si es verdad o no lo que están siendo enseñados.)
         Primero,
para ser tamím tenemos que sacar nuestra integridad humana,
nuestro concepto mismo de que somos íntegros, honestos, etc.
 Esto no sirve para nada a los ojos de Elohím
y es la primera condición.
 Donde hay muebles viejos,
 no se puede colocar muebles nuevos;
 hay que sacarlos primero para hacer lugar para los nuevos.
         Segundo,
tenemos que ENTENDER en toda su magnitud y nivel
 lo que REALMENTE significa ser tamím a los ojos de Elohím.
        Tercero,
 tenemos que comenzar a ORAR
para llegar a serlo.
         Cuarto, tenemos que PRACTICAR el ser tamím,
 aunque nos cueste.

¿QUE ES SER TAMÍM A LOS OJOS DE ELOHÍM?

        Como dijimos más arriba,
 lo segundo que tenemos que hacer para serlo,
 es entender qué es realmente ser tamím.
 Primero que nada, Elohím trabaja en total orden/séder.
 Todo lo ha hecho y lo seguirá haciendo en séder.
De modo que el ser tamím significa que nuestra vida debe ser ordenada
 desde todos los puntos de vista.
 Cualquier desorden, ya sea mental, verbal o físico,
 debe ser orado y quitado de nuestra vida,
 porque NO corresponde con las cosas de Elohím.
 Dentro de este marco omniabarcante de orden/séder,
Elohím es, más que nada, Ahaváh/amor sacrificial,
 que comprende el dar continuamente a cada uno
lo que está necesitando en ese momento:
 el que necesita oración, darle oración,
 el que necesita liberación, brindarle liberación,
 el que necesita dinero, darle dinero,
el que necesita un consejo de Elohím (no nuestro), darle un consejo de Elohím,
 el que necesita compasión, darle compasión,
 el que necesita nuestro perdón, darle perdón,
 el que necesita enseñanza, darle enseñanza
(si desea recibirla, si la pide),
 el que necesita aceptación, darle aceptación, etc.
 Esto debemos hacerlo POR y PARA Elohím,
 no por reconocimiento, ni por vanidad,
 ni para quedar bien a los ojos de los demás,
sino porque a los ojos de Elohím, es nuestra obligación como sus hijos.
Para hacer todo esto, necesitamos primero pedir paciencia,
 tolerancia, aceptación y ahaváh por los demás.
Sin estos sentimientos de Él, no vamos a poder ni vamos a querer dar nada de ello.
         Dijo Albert Einstein algo que se refiere a lo que venimos diciendo:
“Un ser humano es parte del Todo...
El se experiencia a sí mismo, a sus pensamientos y sentimientos
como algo separados de su consciencia.
Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros,
 que nos restringe a nuestros deseos personales
y afectos para unas cuantas personas cercanas a nosotros.
 Nuestra tarea debe ser desembarazarnos de esta prisión
ampliando nuestro círculo de compasión para llegar a todos los seres humanos
 y a toda la naturaleza en toda su bellleza.
 Nadie es capaz de llegar a esto,
 pero el tratar de hacerlo, es, en sí mismo, parte de la liberación
 y el cimiento de la seguridad interna.”
         El ser tamím también significa lo que dijo Einstein:
 debemos dejar a un lado nuestro egoísmo,
aunque sea en parte, aunque sea a veces,
 y mirar a nuestro alrededor, tratando de dar a los demás lo que los demás necesitan, como dijimos.
Debemos salir de nuestra prisión mental y ayudar a los demás,
sabiendo que Elohím nos está mirando.
 No hay NADA que pensemos, digamos o hagamos
que El NO vea ni juzgue.
¿Queremos salir bien parados de nuestro comportamiento o pensamiento?
Tengamos en cuenta esto.
         Todo esto primero a Elohím,
 luego “al judío primeramente,”
 que comprende a nuestros hermanos de la sinagoga mesiánica, obviamente,
y luego a nuestros amigos, conocidos y compañeros de trabajo no-judíos.
 (La palabra “Amor” ha sido tan desvalorizada y “Hollywoodizada”
que no deberíamos usarla,
 porque las connotaciones que posee no corresponden
para nada con las definiciones que hemos brindado más arriba.)
EL SER TAMÍM
Y LA “GRAN CATÁSTROFE” QUE SE AVECINA
         He leído que muchos niños en los EE.UU.
 tienen temor de no llegar a viejos por una guerra nuclear.
 Nosotros, los judíos mesiánicos, por un lado debemos saber
que las cosas se van a poner mucho peor,
 lo quieran aceptar o no.
 Pero por otro lado,
tenemos que entender y aceptar que estamos en Sus manos,
 dirigidos por El,
 a diferencia de la mayoría de los que tienen temor.
 No tenemos que tener temor,
 sino esperanza/tikváh,
 porque la Segunda Venida de Ieshúa está cercana,
aunque antes está la “Gran Catástrofe.”
No debemos temerla, porque El está con nosotros,
 a nuestra mano derecha.
 Debemos aprender a confiar en que la Historia termina bien para nosotros:
 nosotros somos la Kaláh/Novia de Ieshúa.
Tenemos que entender que Ieshúa va a proteger a Su Novia.
 (Si no lo hace, ¿con quién se va a casar?)

No debemos tener una religión.
 Esta no nos va a sacar el miedo;
debemos comenzar a tener una relación.
Esta lo va a calmar y nos va a dar la emunáh shlemáh
 que nos va a llevar a través de la “Gran Catástrofe”
 que se avecina para todo el mundo
y nos va a dar el triunfo final.

FELIZ SHABATH.

17 agosto, 2012

Parasháh
No.47
 REE/HE AQUI
30 del mes Quinto del año 5773
18 de Agosto del 2012
Lectura de la Toráh:
 Dvarím/Palabras/”Dt.”: 11:26-16:17
Lectura de la Haftaráh:
 Ieshaiáhu/Is. 54:11-55:5
Por
Julio Dam
Rebe Mesiánico

Dvarím :”12:1-3:”
Derriben totalmente en todo lugar donde las naciones góim/
idólatras/gentiles hicieron adoración idolátrica, en los montes altos,
 y bajo los árboles.
 Hagan pedazos sus altares,
 los monumentos y quemen a fuego sus árboles idolátricos.
 Además, derriben las imágenes grabadas de sus dioses
y borren por completo sus nombres de ese lugar.
“LA VERDADERA CAUSA DE LA POBREZA"
¿Por qué diría Elohím a Su Pueblo que, no sólo derribe todo objeto idolátrico,
sino que queme y destruya a todas las naciones knaaníticas
 (hombres, mujeres y niños y sus pertenencias)
 que se encontraban en ese lugar, el futuro Israel y la futura Iehudáh?
 En nuestro mundo “civilizado” moderno, esto es obra, como dijeron varios comentaristas cristianos obra de un “Dios cruel, el Dios de los judíos.”
La incomprensión acerca de los caminos de Elohím y de la manera dialéctica de pensar, actuar y escribir el Tanáj de Él, no sólo proviene de algunos comentaristas aislados, sino de todo el mundo, excepto del judaísmo, que ha acumulado tres mil trescientos años de sabiduría y puede explicar mejor los motivos de Su Elohím.
Sin embargo, esta incomprensión y esta ignorancia del mundo espiritual, tanto de Elohím como el de ha satán, hace que los mismos judíos mesiánicos, que mayormente venimos del cristianismo, muchas veces no comprendamos cosas básicas como lo es la causa de la pobreza y la miseria, tanto espiritual, material como mental y tanto de las personas individuales como de países enteros.
Trataremos, en esta parasháh de compensar un poco esta falta de incomprensión y traer un poco de luz que ilumine nuestra propia condición, la de nuestros hermanos en la fe, compañeros de trabajo y la de nuestros propios países donde residimos y el porqué son pobres (espiritual, mental y materialmente) o ricos, según sea el caso.
La idolatría es la raíz de toda la pobreza y miseria espiritual, mental y financiera en toda la tierra habitada, tanto para cada persona individual, como para naciones enteras.   ¿Por qué hay países y personas pobres, infrahumanamente míseros? Las explicaciones abundan, dependiendo de dónde provengan. Hay explicaciones políticas, económicas, morales, éticas, psicológicas, pero la única que debemos atender y entender es la explicación espiritual, que no es la única causa, pero sí la base que produce las otras automáticamente. Una persona es pobre (espiritual, mental y económicamente), un país es pobre, no por “la corrupción,” la muletilla usada por los verdaderos culpables, (que tiene total lógica, pero está equivocada en su misma base) porque él/ella y sus padres y ancestros está contagiada de idolatría, una enfermedad espiritual que contamina y maldice la tierra, la mente y la vida de todos los habitantes de un país.
 Si se trata de una persona individual, su idolatría tiene el mismo efecto, sólo que interno: contamina su “tierra” que es su cuerpo, su mente y sus actos.
 Esta es la VERDADERA raíz del “árbol del mal” que es la pobreza en todos los ámbitos. No permitamos que el mundo nos contagie con las explicaciones carnales, que abundan y no poseen ninguna validez como raíz y fuente del mal, aunque sí como ramas del árbol. Derribemos el árbol de raíz y las ramas ya no estarán nunca más allí.
Lo contrario también es cierto: un país que adora al verdadero Elohím, indefectiblemente se vuelve próspero y rico, primero en su espíritu colectivo, luego en su mente (positiva) y por último, financiera y económicamente.
 Lo mismo sucede con un individuo, en las mismas áreas
 y tan automáticamente como le sucede a una nación entera.
En cambio, una persona o una nación idólatra, todo lo que piensa, todo lo que planea, todo lo que ejecuta está torcido desde antes de comenzar y su fruto no es bueno, aunque todos lo vean “bueno para comer,” al principio. Piensen a su alrededor, y encontrarán en seguida personas, ya sean jóvenes o adultas, que, son “prometedoras”, todos sus familiares y amigos esperan mucho de ellos. Sin embargo, “nadie entiende por qué” siempre se están metiendo en líos de uno u otro tipo y terminan en la cárcel, o acuchillados o directamente asesinados. Lo mismo sucede con naciones, que comienzan bien, a la par de sus vecinos, pero, “por alguna razón” nunca toman una decisión correcta. Todos los acuerdos comerciales y políticos son hechos con las naciones equivocadas, aunque esto no se ve enseguida, sino que necesitan pasar años para que se note el declive. ¿Por qué es este fenómeno?
Porque la base de todo es el mundo espiritual. Como ya dijimos más arriba, existe un mundo espiritual dirigido por Elohím y un mundo espiritual dirigido (bajo órdenes y permisos estrictos) de ha satán. La vida del hombre o la nación que tiene a Elohím y que lo sigue en obediencia y sumisión, está regida y bendecida por Elohím, como no podía ser de otro modo. La vida del hombre o nación que tiene a otro “dios” o idea, o ideología, o perspectiva del mundo/perspectivah olamít (Heb.) que no es el Elohím de Israel y el Mashíaj de Israel, está condenada al fracaso y a la miseria, automáticamente.
¿Qué es un ídolo? No es algo imaginario, ni “superstición,” como muchos humanistas y hasta líderes religiosos piensan y enseñan. Es el símbolo visible de un ser invisible, un espíritu maligno que se disfraza de “santo”, o de “Virgen” o de “Dios”. Responde a las oraciones de sus seguidores.
 ¿De otra manera, cómo podría tenerlos?
VIGILEMOS LAS SEÑALES—ANTES DE QUE SEA TARDE
De todo lo que hemos mencionado hay señales. Hay señales de las personas prometedoras, que, nadie entiende por qué, nada les sale bien, y al contrario,
 comienzan a hundirse lenta, pero seguramente
y lo mismo exactamente sucede con naciones similares.
Pero las señales ocurren:
 tragedias, “accidentes,” percances, muertes, enfermedades “raras,”
 y que se repiten en las generaciones de una misma familia, pestes. Estas no son “accidentes” (ni en la vida de personas individuales, ni en la de las naciones), sino advertencias de Elohím, cada vez más pesadas, hasta que la paciencia de Elohím se acaba y ocurre una enorme tragedia: o la persona se muere en un “accidente” o surge una inundación, o una catástrofe, o una guerra en una nación que la destruye parcialmente, y deja un enorme daño psicológico a nivel nacional, un trauma colectivo que toma años en curarse, si es que lo hace.
Lamentablemente, las personas o naciones a quienes Elohím les advierte, no están preparadas para entender nada. Sólo ven con sus ojos físicos y deducen de la evidencia física. Y como están torcidas de nacimiento, continúan tomando decisiones torcidas para “corregir” esa señal, pero sólo consiguen hundirse un poco más hondo que antes. Imaginémonos un drogadicto o un alcohólico que, primero pierde su empleo, y luego, para seguir costeando su vicio, comienza a asaltar gente en la calle. Ya está a un paso de ser baleado, ya sea por otros drogadictos, o por la policía. Y lo mismo sucede con las naciones, aunque es mucho más difícil y más prolongado este proceso, y por eso no se puede ver tan fácilmente, a menos que meditemos en su historia reciente.
Los “expertos” siguen usando sus propias herramientas, ya que no poseen otras: económicas, políticas, éticas, etc. Todo, menos la verdad verdadera: la nación está hundida en la más abyecta idolatría y el único remedio es sacarla de ella, limpiarla, como Elohím limpió a Israel, Su Esposa,
 y traerla de nuevo a Su lado. Pero nadie entiende...
¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA IDOLATRÍA?
¿Cuáles son las causas de la idolatría? Podríamos enumerar cuatro. La primera, es el heredarla. La mayoría de los idólatras lo son porque sus padres nacieron idólatras. El primer ejemplo que nos tiene que venir en mente es Avrahám, cuyo padre no sólo era idólatra en Bavél, sino que vendía ídolos, como oficio. Hay una gran esperanza para los idólatras, si el padre de la nación israelí fue idólatra, hijo de idólatra y luego se encontró cara a cara con el verdadero Elohím. En Dvarím/Asuntos/”Dt.” 7, Elohím advierte a los israelíes que no se casen con los pueblos knaanítas. ¿Por qué? Porque son todos idólatras y sus hijos e hijas se volverán idólatras por casamiento. Este es uno de los grandes peligros aun para nosotros, hoy en día: “el yugo desigual.”
La segunda causa de la idolatría es la necesidad espiritual. Muchas veces, las circunstancias de nuestra vida nos impulsan a buscar ayuda espiritual, pero como no entendemos nada, buscamos en el lugar equivocado, y nos topamos con un “gurú” espiritual, que nos ayuda (los demonios también “ayudan”), pero que, a la larga, sólo creará una dependencia con el mundo espiritual maligno que antes no teníamos  y que nos atará de por vida. Ahora está de moda Harry Potter. ¿Y qué tiene de malo Harry Potter, preguntarán algunos? Que está concebido para envenenar a todo el mundo con brujería disfrazada de libros y películas que entran en la mente de los niños—y no sale, a menos que el niño sea liberado—y bien.
La tercera causa de idolatría, y la que hace que muchas veces, inconscientemente, prefiramos seguir a una religión falsa o rama del ocultismo al verdadero Elohím, es que los demonios muchas veces (no siempre) no exigen nada de nosotros, aparte del dinero que pagamos. No hay una obligación, como la que hay con Elohím de cambiar nosotros. Podemos ser los mismos mentirosos, ladrones, corazones duros, etcétera, que antes, e igual vamos a conseguir lo que queríamos, ya que sólo se trataba de dinero. Esta es una razón seria por la cual muchos a los que se les habla de Elohím no quieren escuchar, porque no desean dejar atrás la traba emocional o física que tienen.
La cuarta causa es el empecinamiento. Muchos tenemos demasiado orgullo como para reconocer que estuvimos en una religión falsa durante años y no queremos reconocerlo, no importa qué.
¿QUÉ ES LO CONTRARIO A LA IDOLATRIA? 
Es conocer al Elohím de Israel y al Mashíaj de Israel, Ieshúa y seguir Sus mandamientos. Lo primero se conoce como “justificación,” y lo segundo se conoce como “santificación,” aunque no son completamente equivalentes. Se requieren ambas condiciones para ser salvos, no sólo “confesar con la boca que Ieshúa es el Señor” como dice Ro. 10:9.
¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE LA ID0LATRÍA?
Tanto para una persona como para un país, el resultado final en esta vida es la pobreza del espíritu, de la mente y de la carne. En la otra vida, la horrible consecuencia es el sheól, el infierno eterno, mucho peor que lo que nos imaginamos.

¿CÓMO LIDIAR CON LA IDOLATRÍA?
En Dvarím 7 y 8, Elohím nos indica cómo lidiar con ella. Primero, debemos destruirla totalmente, y no dejar rastro alguna de ella y destruir todo vestigio de ella. En el caso de una persona esto es bien sencillo: hay que quemar todo libro, estampita, amuleto, objeto de culto, de recordación, busto, cartel, etc. que nos recuerde al ídolo u objeto de adoración.
En el caso de una nación, las cosas son más complicadas, aunque en el fondo es lo mismo. Lo difícil, o casi imposible, es convencer a todo un país que es idólatra, y que ésta es la causa de todos sus problemas económicos, políticos, y sociales, y luego, ponerse de acuerdo en destruir todo vestigio de ella en la tierra, en la mente de los habitantes y en el espíritu del país. (Esto es sólo algo que Elohím puede hacer; no hay movimiento humano que pueda hacerlo.) El Talmúd dice que un gói/gentil que abandona la idolatría se puede considerar judío, lo cual es totalmente cierto, ya que es el opuesto al judaísmo.
El tercer punto de que habla Dvarím 7 es la necesidad de obedecer. Ya lo dice Matitiáhuh/Mt. 7:21:“No todo el que me dice ‘Adón, Adón/Señor, Señor’ entrará al Maljút ha Shamáim/Dominio de ADONÁI/”Reino de los Cielos,” sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los Cielos/Aví she ba Shamáim.”
 (De nuestra traducción mesiánica renovada.)
Nos gusta decir que el Maljút ha Shamáim es un lugar MUY reservado, con muy pocos miembros “fundadores.”
¿A qué debemos obedecer? A todo lo que Elohím nos ordena hacer por medio de la Toráh (los mandamientos/mitzvót).
El cuarto punto es que, si hacemos todo esto, El promete “favorecerlos y bendecirlos y multiplicarlos.” Esto no debemos olvidarnos, a la hora de pretender bendiciones/brajót de Elohím. Existen condiciones para ellas, y si las cumplimos, las obtendremos y ya la pobreza y la “mala suerte” y las maldiciones no nos acompañarán más.